27/02/2024
Petrona Carrizo de Gandulfo, universalmente conocida como “Doña Petrona”, no fue simplemente una cocinera; fue un fenómeno cultural, una emprendedora que construyó su propio personaje y un mito que perdura hasta nuestros días. Nacida en La Banda, Santiago del Estero, el 29 de junio de 1898, su camino hacia la fama y la influencia comenzó, curiosamente, no por una pasión innata por la cocina, sino como una necesidad imperiosa para escapar de la pobreza. Su vida, que se extendió hasta los 95 años, culminando el 6 de febrero de 1992, fue un testimonio de adaptación, perseverancia y una habilidad innata para conectar con la gente a través de la comida.

Penúltima de siete hermanos, sus primeras incursiones en la cocina fueron guiadas por su madre, Clementina, quien le enseñó a preparar pastelitos de hojaldre, una habilidad que, según ella misma relataría, era para “atraer a los hombres”. Esta anécdota temprana ya sugiere una astucia y un pragmatismo que la acompañarían toda su vida.

- De Santiago del Estero a la Capital: Los Primeros Pasos
- La Era del Gas y la Formación Profesional
- De las Vidrieras a la Radio: Construyendo una Audiencia
- El Salto a la Televisión y el Éxito Masivo
- Un Legado Impreso: El Libro Inmortal
- Estilo de Enseñanza y Conexión con la Audiencia
- Años Finales, Críticas y Vida Privada
- Doña Petrona: Mito, Estudio y Reinvención
- Preguntas Frecuentes sobre Doña Petrona
De Santiago del Estero a la Capital: Los Primeros Pasos
Con solo 16 años, Petrona llegó a Buenos Aires en busca de un futuro mejor. Sus inicios en la gran ciudad la encontraron trabajando como encargada de cocina en una estancia. Fue allí donde conoció a Atilio Gandulfo, el administrador, con quien se casaría. Cuando Atilio consiguió un puesto en el Correo Argentino, la pareja se instaló en la Capital Federal. Sin embargo, un giro inesperado en la vida de Atilio, una enfermedad que lo incapacitó para ser el sostén económico del hogar, impulsó a Petrona a asumir el rol de proveedora. Esta circunstancia, lejos de doblegarla, fue el catalizador de su extraordinaria carrera.
La Era del Gas y la Formación Profesional
La oportunidad llegó de la mano de la Compañía Primitiva de Gas, que estaba impulsando el uso de las nuevas cocinas a gas en los hogares, un cambio radical respecto a las estufas de carbón o leña usadas hasta entonces. Petrona consiguió empleo como promotora de estos nuevos artefactos. Su tarea consistía en demostrar sus beneficios y, para hacerlo de manera efectiva, necesitaba dominar el arte culinario de una forma más sofisticada.
Con la característica determinación que marcó su larga existencia, Petrona decidió perfeccionar sus habilidades. Tomó clases de cocina con el reconocido chef Angel Baldi (padre de la también cocinera María Angélica Baldi) en “Le Cordon Blue”, la filial argentina de la prestigiosa escuela francesa. Esta formación le permitió enriquecer su repertorio con recetas más elaboradas y atractivas, convirtiendo sus demostraciones en verdaderos espectáculos culinarios que impulsaban la venta de las cocinas a gas.
De las Vidrieras a la Radio: Construyendo una Audiencia
La visibilidad pública de Petrona comenzó de manera poco convencional: cocinando en vivo en las vidrieras del Bazar Dos Mundos, como parte de su trabajo de promoción para la Compañía Primitiva de Gas. Las recetas que preparaba en estas demostraciones se publicaban posteriormente en la popular revista “El Hogar”. Este fue el preludio de su salto a los medios masivos.
Poco después, debutó con un programa diario en la radio. Su voz y sus consejos culinarios llegaron a miles de hogares argentinos, primero a través de Radio Argentina, luego en Excelsior y finalmente en Radio El Mundo, donde consolidó su presencia durante 25 años. La radio le permitió establecer un vínculo cercano con su audiencia, sentando las bases para la conexión que mantendría durante décadas.
El Salto a la Televisión y el Éxito Masivo
La llegada de la televisión a Argentina en la década de 1950 abrió un nuevo y vasto escenario para Doña Petrona. Debutó en Canal 7 en 1952, presentando los micros “Variedades hogareñas” desde los estudios montados en el Palais de Glace. Sin embargo, fue en los años 60 cuando alcanzó la masividad y se convirtió en un ícono indiscutido de la pantalla chica, gracias a su participación en Buenas tardes, mucho gusto, el programa emblemático de las amas de casa de la época, conducido por Ana María Muchnik. Estuvo en el aire con este programa durante 22 años.
En televisión, Doña Petrona se adaptó a las nuevas tecnologías que llegaban a los hogares argentinos. Fue una de las primeras en probar la batidora eléctrica, un aparato tan ruidoso que, según se recuerda, la obligaba a dejar de hablar cuando se encendía. También incorporó la heladera eléctrica y la olla a presión a sus demostraciones. No dudaba en utilizar productos patrocinados, como caldos en cubitos o salsa blanca en polvo, integrándolos de manera natural en sus recetas.
Su presencia en pantalla era inconfundible: siempre elegante, maquillada, con peinado impecable y un toque de spray, adornada con collares de cuentas y sus característicos delantales con volados o bordados. Su figura era frecuentemente flanqueada por su inseparable asistente, Juanita Bordoy, una joven discreta y silenciosa que ejecutaba las indicaciones de Petrona con suavidad. Con su voz firme y su distintivo acento santiagueño que marcaba cada palabra, Petrona dirigía a Juanita: “Juanita, ábrame el horno por favor”, “Siga batiendo”, “Me levanta la manga”, eran frases habituales que quedaron grabadas en la memoria colectiva.
Un Legado Impreso: El Libro Inmortal
Si hay un objeto que simboliza el impacto de Doña Petrona, es sin duda El libro de Doña Petrona. Publicado por primera vez en 1932, este compendio de 800 páginas y más de 3.000 recetas se convirtió rápidamente en un elemento indispensable en los hogares argentinos. Durante décadas, fue considerado el regalo de bodas obligado para toda mujer que aspiraba a ser una buena ama de casa. Su éxito fue tal que, según datos de Planeta Libros citados en el texto, ya ha superado las 123 ediciones. La dimensión de su popularidad se ilustra con una comparación audaz: se llegó a decir que, en Argentina, se vendió más que la Biblia.
Estilo de Enseñanza y Conexión con la Audiencia
La Maestra en Pantalla
Doña Petrona tenía un talento natural para la cámara y para la enseñanza. Se dirigía a su audiencia, a la que llamaba “las señoras”, con un tono cordial pero autoritario, consciente de la importancia de la precisión en la cocina. Con el índice en alto, enfatizaba detalles cruciales como las cantidades correctas, aclarando, por ejemplo, que “125 gramos es la mitad de un cuarto litro”. Mostraba sus preparaciones inclinándolas hacia la cámara para que las televidentes pudieran ver la textura o el punto deseado: “ven, tiene que quedar así”, decía. Recomendaba tomar nota de los ingredientes mientras ella los dictaba, y luego verificar las anotaciones con los que aparecían sobreimpresos en pantalla, aunque la lentitud de esta última en esa época podría resultar exasperante hoy en día.
Una Pionera de la Interacción
Mucho antes de la era de internet, las redes sociales o el correo electrónico, Doña Petrona ya entendía la importancia de la interacción con su público. Al finalizar cada receta, invitaba a sus televidentes a comunicarse con ella. “Después escríbanme, me gusta saber cómo les salió”, repetía, mostrando un genuino interés por el resultado de sus seguidores. Ofrecía diferentes vías de consulta: para preguntas rápidas, se la podía llamar por teléfono, mientras que para una receta completa o consultas más detalladas, la vía era la carta. Se declaraba siempre “a sus gratísimas órdenes”, manteniendo una cordialidad que reflejaba sus orígenes provincianos y que afianzaba el vínculo de confianza con su vasta audiencia.
Años Finales, Críticas y Vida Privada
Con el paso del tiempo y el auge de las tendencias de cocina “light”, algunas críticas comenzaron a surgir respecto a las generosas cantidades de manteca y huevo que incluía en muchas de sus preparaciones. Sin embargo, su nieta, Marcela Massut, defendió la calidad de los ingredientes de la época, señalando que “la manteca en esa época era de otra calidad”. Adaptándose a los nuevos tiempos, en la década del 70, publicó el libro “Coma bien y adelgace” en colaboración con el Dr. Alberto Cormillot, otro personaje conocido de las tardes televisivas.
Aunque se retiró de la televisión, Doña Petrona nunca abandonó completamente la enseñanza, continuando con clases en su cocina-taller en el Barrio Norte de Buenos Aires. Mantuvo algunas costumbres personales hasta el final de sus días, como tomar whisky diariamente y comer los picantes “ajíes de la mala palabra”. Sus últimos años los vivió al cuidado de Juanita Bordoy, quien, según allegados, se convirtió en una figura central en su vida, encargándose de la casa y de su bienestar.
Doña Petrona: Mito, Estudio y Reinvención
La figura de Doña Petrona trascendió la cocina para convertirse en un objeto de estudio y reflexión sobre la sociedad argentina del siglo XX. Su influencia fue tan significativa que ha sido tema de tesis universitarias y publicaciones académicas.
Rebekah Pike, de la Universidad de Michigan, por ejemplo, analizó cómo la trayectoria de Doña Petrona estuvo intrínsecamente ligada a la historia y modernización de Argentina. En su trabajo "La creación de una mesa común: Doña Petrona, la mujer y la alimentación en Argentina del siglo XX”, Pike observa cómo Petrona acompañó los cambios sociales. En los años 20, sus demostraciones atraían a mujeres que buscaban asociarse con la “gente bien”, separándose de sus propias cocineras. En los 30, la radio amplió su alcance. Durante el peronismo, incorporó a su discurso temas de economía y ahorro, adaptándose a las crisis y buscando siempre aumentar su audiencia. La socióloga Andrea Matallana, en su investigación "Delicias y sabores", profundiza en la figura de Petrona y la reivindica como una pujante emprendedora del siglo XX. Matallana argumenta que Petrona no creó una empresa externa, sino que ella misma *era* su empresa, construyendo su mito en vida a partir de una narrativa de superación y “madre coraje”: alguien que tuvo que aprender a cocinar y a trabajar por necesidad para sostener su hogar.
El Mito Vive Hoy
El legado de Doña Petrona sigue vivo y se reinventa constantemente. En 2010, la chef Narda Lepes actualizó algunas de sus recetas en un programa del canal El Gourmet. Hace algunos años, se creó un museo dedicado a su memoria, exhibiendo desde sus icónicos delantales hasta utensilios antiguos, como una peculiar “pastalinda” de madera. El artista Alfredo Arias recreó sus famosas tortas en la muestra Patria Petrona, presentada en Fundación Proa. Y en 2019, gracias a la iniciativa de su nieta, se publicó “Doña Petrona inédita”, un libro que recopila recetas hasta entonces desconocidas.
Así, la historia de Doña Petrona Carrizo de Gandulfo, la mujer que aprendió a cocinar por necesidad y se convirtió en un ícono cultural, un mito impreso en millones de libros y grabado en la memoria de generaciones, continúa inspirando y siendo relevante, demostrando que su influencia va mucho más allá de las recetas y los pasteles.
Preguntas Frecuentes sobre Doña Petrona
¿Por qué se dice que su libro vendió más que la Biblia en Argentina?
Esta comparación, aunque posiblemente una exageración popular, ilustra la extraordinaria y masiva penetración de "El libro de Doña Petrona" en los hogares argentinos. Publicado en 1932, se convirtió en un regalo de bodas tradicional y alcanzó 123 ediciones, lo que da una idea de su difusión a lo largo de décadas, comparable en alcance a textos muy populares.
¿Doña Petrona realmente no sabía cocinar al principio?
Según el texto, Petrona aprendió a cocinar no por gusto, sino por la necesidad de ganar dinero y salir de la pobreza. Aprendió las bases de su madre y luego perfeccionó sus técnicas tomando clases formales, lo que sugiere que no tenía conocimientos innatos o una pasión inicial por la cocina, sino que se convirtió en una maestra por circunstancias y esfuerzo.
¿Quién era Juanita Bordoy y cuál era su rol?
Juanita Bordoy fue la asistente de Doña Petrona en su popular programa de televisión "Buenas tardes, mucho gusto". Aunque poco habladora en pantalla, era una figura constante a su lado, ayudándola en las preparaciones. En los últimos años de vida de Doña Petrona, Juanita también se encargó de cuidarla.
¿Cómo se adaptó Doña Petrona a los cambios tecnológicos en la cocina?
Doña Petrona fue una pionera en la incorporación de nuevas tecnologías en sus demostraciones y recetas. Utilizó y promocionó las cocinas a gas, la batidora eléctrica, la heladera eléctrica y la olla a presión, mostrando a las amas de casa cómo integrar estos nuevos aparatos en su rutina culinaria.
¿Se estudian la vida y obra de Doña Petrona en la actualidad?
Sí, la figura de Doña Petrona ha sido objeto de estudios académicos, como tesis universitarias y libros de sociología e historia, que analizan su rol como emprendedora, su impacto en la sociedad argentina del siglo XX, la relación entre la cocina y los cambios sociales, y la construcción de su mito.
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