Doña Petrona: La Leyenda de la Cocina Argentina

01/04/2026

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Petrona Carrizo de Gandulfo, conocida universalmente como Doña Petrona, es un ícono innegable de la cocina argentina. Más que una simple cocinera, fue una pionera que llevó la educación culinaria a los hogares a través de diversos medios, dejando una marca indeleble en generaciones de argentinos. Su nombre es sinónimo de recetas tradicionales, precisión y una calidez que trascendió la pantalla y las páginas de su legendario libro.

¿Cuándo falleció Doña Petrona?
6 de febrero de 1992, Olivos, ArgentinaPetrona Carrizo de Gandulfo (La Banda, 29 de junio de 1898-Olivos, 6 de febrero de 1992), más conocida como «Doña Petrona», fue una cocinera televisiva argentina, pionera en su área.
Índice de Contenido

Orígenes e Inicios

Nacida Petrona Carrizo el 29 de junio de 1898, en La Banda, Santiago del Estero, fue la penúltima de siete hijos. Su infancia en la capital santiagueña estuvo marcada por su madre, Clementina, quien no solo crió a su numerosa familia sino que también le impartió las lecciones fundamentales de la cocina. Fue su madre quien primero enseñó a Petrona el arte de preparar un simple postre de hojaldre, una habilidad inicialmente enmarcada como una forma de atraer pretendientes, pero que finalmente encendió una pasión y una carrera para toda la vida. Tras la muerte de su padre, la familia enfrentó dificultades económicas, lo que llevó a su madre a mudarse a la capital y abrir una pensión. Allí, la joven Petrona ayudaba, preparando platos sencillos y populares como pastelitos de dulce y empanadas para la clientela masculina, perfeccionando aún más sus habilidades. A los 15 años, desafiando un matrimonio arreglado, huyó a una estancia en el interior santiagueño, demostrando un coraje que definiría su vida. Allí, aprendió habilidades típicamente asociadas a los hombres antes de conocer y casarse con Atilio Gandulfo, el administrador de la estancia, quien era 30 años mayor que ella. Buscando mejores oportunidades, la pareja se mudó a Buenos Aires.

Del Gas a la Radio y la Revista

En Buenos Aires, mientras Atilio trabajaba para el servicio postal, Petrona inicialmente se dedicó a la costura, otro oficio que requería precisión. Sin embargo, su camino dio un giro decisivo en 1928. Frente a su casa, vio un anuncio de la Compañía Primitiva de Gas buscando mujeres "demostradoras" del uso de las nuevas cocinas a gas. En una época en que la mayoría de los hogares aún dependían de la leña o el queroseno, el gas era una maravilla moderna. Petrona se unió a la compañía, inicialmente demostrando el funcionamiento del electrodoméstico. Pero su talento innato para cocinar rápidamente se destacó. Las amas de casa estaban más interesadas en las deliciosas comidas que preparaba en las cocinas que en la mecánica del aparato en sí. Esta comprensión dirigió su papel hacia la enseñanza de la cocina. Se convirtió en una figura clave en la campaña para popularizar las cocinas a gas, cocinando en vivo en espacios públicos como el bazar Dos Mundos. La compañía incluso publicó un pequeño libro con ella, titulado "Doña Petrona, la cocina y el gas". Su reputación creció, lo que la llevó a impartir clases y, finalmente, a publicar sus recetas en la popular revista "El Hogar", donde la compañía de gas era anunciante. Sus explicaciones claras y resultados confiables la convirtieron en una voz solicitada, y dio el salto a la radio, un medio dominante de la época, pasando 25 años en Radio El Mundo y también transmitiendo en Radio Belgrano, consolidando su presencia en los hogares argentinos.

La Reina de la Televisión

La llegada de la televisión a Argentina en 1951 presentó una nueva frontera, y Doña Petrona, siempre innovadora, fue una de las primeras en pisar este nuevo escenario. En 1952, en Canal 7, comenzó a cocinar en vivo, un concepto revolucionario para la época. Sus programas, como "Variedades Hogareñas" y más tarde el icónico segmento en "Buenas Tardes, Mucho Gusto", cautivaron a las audiencias. Su presencia era imponente pero accesible. Con su distintivo delantal con volados, collares de cuentas y melena corta peinada, irradiaba confianza y experiencia. Cocinar en vivo por televisión en la década de 1950 no era tarea fácil, estaba plagado de la posibilidad de errores, sin embargo, Doña Petrona lo manejaba con una notable compostura y seguridad. No temía a los silencios, concentrándose intensamente en la tarea en cuestión, permitiendo que los sonidos de la cocina llenaran el aire. No sentía la necesidad de entretener con charlas ajenas a la cocina, una franqueza refrescante. A su lado, a menudo en apoyo silencioso, estaba su leal ayudante, Juanita Bordoy, quien se volvió casi tan famosa como la propia Doña Petrona. Juanita “danzaba” a su alrededor, preparando ingredientes y asistiendo con eficiente discreción mientras Petrona daba instrucciones precisas, a veces con un simple “—¿Me prende el fuego Juanita?”. Su dinámica era una parte familiar y reconfortante del programa para muchos televidentes. El estilo de enseñanza de Doña Petrona era directo y claro. Dictaba ingredientes y pasos, instando a los espectadores a tomar nota, enfatizando la precisión como clave del éxito. Conectó profundamente con su audiencia, principalmente amas de casa, viéndolas como “alumnas” deseosas de aprender. Las animaba activamente a probar las recetas y escribir de vuelta con sus resultados, recibiendo cientos de cartas y llamadas diarias, que su dedicada secretaria ayudaba a gestionar. Incluso abordaba solicitudes directamente en el aire, demostrando su compromiso con su audiencia. Por ejemplo, explicó su enfoque en recetas económicas durante tiempos difíciles, al tiempo que reconocía la importancia de saber preparar platos más elaborados para ciertas ocasiones y presentarlos bellamente. Su autenticidad y habilidad la convirtieron en una figura querida y confiable en millones de hogares.

El Legado Impreso: Su Famoso Libro

Si bien su presencia televisiva fue inmensa, quizás su legado más perdurable sea "El libro de Doña Petrona". Publicado por primera vez en 1934, se convirtió en un fenómeno, un elemento básico en las cocinas argentinas durante generaciones. El libro, que finalmente superó las cien ediciones, contiene aproximadamente 1500 recetas y numerosos consejos prácticos más allá de la cocina, como abastecer una despensa, aprovechar las sobras o preparar pescado de manera atractiva para los niños. No era solo una colección de recetas; era una guía completa para la cocinera casera. Doña Petrona escribió el prólogo ella misma, expresando su sincero deseo de ayudar a las amas de casa, brindándoles las herramientas para crear comidas exquisitas para sus familias. Su insistencia en instrucciones claras y sencillas y cantidades exactas hizo que el libro fuera accesible incluso para los principiantes. Su éxito fue global; fue traducido a ocho idiomas y vendió más de 3 millones de copias en todo el mundo, un logro notable. Incluso hoy, chefs y cocineros caseros consultan sus páginas, confiando en la fiabilidad de sus fórmulas, a veces con ajustes modernos (como reducir la manteca, que ella usaba generosamente según los estándares actuales). El libro sigue siendo un testimonio de su habilidad y su dedicación a la enseñanza.

Vida Personal y Final

La vida personal de Doña Petrona también reflejó su resiliencia. Después de su matrimonio con Atilio Gandulfo, más tarde se casó con Atilio Massut en 1946. Atilio Massut, aproximadamente 20 años menor que ella, era un especialista en negocios que apoyó y se centró significativamente en su floreciente carrera. Juntos, tuvieron a su único hijo, Marcelo, el padre de sus nietos, Marcela y Alejandro. Marcela recuerda a su abuelo Atilio como un compañero elegante y amoroso, fundamental en las tradiciones culinarias familiares como calentar el horno de barro para las empanadas. Doña Petrona continuó activa e influyente durante décadas. Su vida abarcó inmensos cambios en la tecnología, los medios y la sociedad. Petrona Carrizo de Gandulfo falleció el 6 de febrero de 1992, a la edad de 95 años, en su casa de Olivos, a causa de un paro cardíaco. Su leal ayudante, Juanita, falleció tres años después. Su asociación dejó una huella imborrable en la cultura argentina.

Más Allá de la Cocina

Doña Petrona fue más que una cocinera; fue una fuerza cultural. Su valentía fue evidente desde joven cuando desafió las expectativas. Su vida profesional exigió y perfeccionó la precisión, primero como costurera y luego como experta culinaria. Su influencia se extendió a una nueva generación de destacadas cocineras y ecónomas argentinas, incluyendo figuras como Choly Berreteaga, Chichita de Erquiaga y Blanca Cotta. Ella abrió el camino para la educación culinaria en los medios. Su legado es honrado hoy, con una calle que lleva su nombre en Vicente López, un reconocimiento a su profundo impacto.

¿Cuántas ediciones tiene el libro de Doña Petrona?
La demanda del creciente número de seguidoras la llevó a publicar en 1934 El libro de Doña Petrona, que ya alcanzó 123 ediciones y más de tres millones de ejemplares vendidos.

Preguntas Frecuentes sobre Doña Petrona

¿Cuándo falleció Doña Petrona?

Doña Petrona Carrizo de Gandulfo falleció el 6 de febrero de 1992.

¿Cuántas ediciones tiene el libro de Doña Petrona?

Su famoso "El libro de Doña Petrona" ha superado las cien ediciones a lo largo de su historia, convirtiéndose en uno de los libros más vendidos en Argentina y el mundo.

¿Cuántos hijos tuvo Doña Petrona?

Doña Petrona tuvo un hijo, llamado Marcelo, fruto de su segundo matrimonio con Atilio Massut.

¿Quién fue Doña Petrona?

Petrona Carrizo de Gandulfo, conocida como Doña Petrona, fue una icónica cocinera televisiva argentina, considerada la gran pionera de los programas de cocina en el país. Fue autora de un libro de recetas sumamente influyente y popular, y una figura clave en la enseñanza de la cocina a varias generaciones de amas de casa.

Conclusión

La historia de Doña Petrona es una de talento, perseverancia y notable adaptación. Desde las cocinas de Santiago del Estero hasta el mundo pionero de la televisión, dominó su oficio y, fundamentalmente, el arte de enseñarlo. Sus recetas, su libro y su memorable presencia televisiva cimentaron su estatus como un tesoro nacional. Su legado continúa inspirando y guiando a quienes buscan la calidez y el sabor de la cocina casera tradicional argentina.

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