¿Cómo se llama la cafetería más famosa de París?

Le Procope: El Café Más Antiguo de París

17/04/2024

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Cuando se piensa en París y sus emblemáticas cafeterías, un nombre resalta por encima de muchos, no solo por su fama, sino por su increíble longevidad e historia: Le Procope. Considerado uno de los cafés más famosos de la capital francesa y, de hecho, el más antiguo café-restaurante aún en funcionamiento, Le Procope es mucho más que un simple lugar para tomar un café; es un testigo silencioso de siglos de historia, cultura y revolución.

¿Cómo se llama la cafetería más famosa de París?
El café Procope es uno de los más famosos y el más antiguo café-restaurante de París, fundado en 1686. Situado en el 6.º distrito, en la rue de l'Ancienne-Comédie, 12 (antes, rue de la Comédie y, antes aún, rue des Fossés-Saint-Germain). Es tradicionalmente un café y restaurante de artistas e intelectuales.

Fundado en 1686, este establecimiento se encuentra ubicado en el 6.º distrito de París, específicamente en la rue de l'Ancienne-Comédie, número 12. Su ubicación actual ha tenido varias denominaciones a lo largo del tiempo, pasando por rue de la Comédie y rue des Fossés-Saint-Germain. Desde sus inicios, Le Procope se distinguió por ser un punto de encuentro predilecto para artistas, escritores, filósofos e intelectuales, un legado que ha mantenido a lo largo de los siglos.

Índice de Contenido

Orígenes y la Llegada del Café a París

La historia de Le Procope comienza, como su nombre indica, con un siciliano: Francesco Procopio Dei Coltelli. Veinte años después de que el café fuera introducido en la corte francesa, Procopio tuvo la visión de abrir un establecimiento donde este nuevo y exótico brebaje pudiera ser degustado en sociedad. Eligió una ubicación estratégica cerca de Saint-Germain-des-Prés, un área que ya comenzaba a ser un foco de actividad cultural y social en París.

La inauguración en 1686 marcó un hito. No era solo un lugar para vender café; Procopio creó un espacio elegante y acogedor donde la gente podía sentarse, conversar y disfrutar de la bebida en un ambiente propicio para el intercambio de ideas. Este concepto fue revolucionario para la época y sentó las bases de lo que hoy conocemos como cafeterías.

El éxito inicial de Le Procope se consolidó tres años después de su apertura con un evento fortuito: la mudanza de la prestigiosa Comédie Française a la misma calle. Esta proximidad atrajo automáticamente a una clientela del mundo del espectáculo, incluyendo actores, dramaturgos y críticos, que se sumaron a los primeros habituales del café, enriqueciendo aún más el ambiente intelectual y artístico del lugar.

Epicentro del Pensamiento y la Ilustración

Pronto, Le Procope se estableció firmemente como el primer gran café literario de París. Su atmósfera estimulante y su clientela selecta lo convirtieron en el lugar ideal para el debate, la discusión y la gestación de ideas. Grandes figuras de la Ilustración y la filosofía francesa lo frecuentaron asiduamente.

Personalidades de la talla de Voltaire y Jean-Jacques Rousseau eran habituales contertulios en sus mesas. Se dice que pasaban horas discutiendo ideas filosóficas, políticas y sociales que más tarde influirían en el curso de la historia francesa. La presencia de estos gigantes del pensamiento consolidó la reputación de Le Procope como un centro neurálgico de la vida intelectual parisina.

La 'leyenda del Café' atribuye a Le Procope un papel crucial en la concepción de una de las obras más importantes de la Ilustración: la Encyclopédie. Se cuenta que Denis Diderot, otro asiduo del lugar, concibió gran parte de esta monumental obra dentro de sus paredes. Aunque difícil de verificar completamente, esta anécdota subraya la percepción general de Le Procope como un lugar donde las grandes ideas tomaban forma.

La influencia de Le Procope trascendió incluso las fronteras de Francia. La leyenda también sugiere que Benjamin Franklin, durante su estancia en París como embajador estadounidense, frecuentó el café y que incluso la Constitución de los Estados Unidos fue discutida en alguna de sus mesas. Si bien esto puede ser más mito que realidad, ilustra la importancia simbólica que el café adquirió como un espacio de libertad de pensamiento y debate.

Cuna de la Revolución Francesa

Más allá de ser un centro de la Ilustración, Le Procope jugó un papel sorprendentemente activo en los eventos que llevaron a la Revolución Francesa y durante la misma. Su ambiente de discusión abierta y su clientela apasionada lo convirtieron en un caldo de cultivo para el fervor revolucionario.

El famoso Club de los Cordeliers, una de las sociedades políticas más influyentes de la Revolución, se reunió en Le Procope. Figuras prominentes como Georges Danton y Jean-Paul Marat, líderes radicales de la Revolución, eran habituales del café y participaron en muchas de las discusiones que allí tuvieron lugar. Le Procope se convirtió así en un foco revolucionario, un lugar donde las estrategias se planeaban y las consignas se forjaban.

Varios símbolos y eventos asociados con la Revolución tienen vínculos directos con Le Procope. Se afirma que el gorro frigio, un símbolo de libertad adoptado por los revolucionarios (propio de los libertos en la Antigüedad), fue exhibido públicamente en el café por primera vez antes de convertirse en un emblema generalizado. Además, se dice que la consigna para el ataque a las Tullerías, un evento crucial que tuvo lugar el 10 de agosto de 1792 y marcó un punto de inflexión en la Revolución, partió de Le Procope.

Incluso después de los eventos iniciales, el café siguió siendo un lugar de significado simbólico durante la Revolución. La mesa que habitualmente utilizaba Voltaire, el gran filósofo y escritor, adquirió un nuevo y sombrío propósito: sirvió como altar votivo temporal para las cenizas de Voltaire en su traslado al Panteón, y también para los ataúdes de Louis Michel le Peletier de Saint-Fargeau y Jean-Paul Marat, figuras destacadas de la Revolución que fueron 'panteonizadas' después de sus muertes. Este hecho macabro subraya la profunda conexión de Le Procope con los eventos y las figuras clave de la Revolución.

Un Legado que Perdura

A pesar de los tumultuosos eventos históricos que presenció y en los que incluso participó, Le Procope logró sobrevivir y mantener su relevancia. Su éxito no fue efímero; la tradición de ser un lugar de encuentro para intelectuales, artistas y políticos continuó en los siglos posteriores, aunque quizás nunca con la misma intensidad revolucionaria de finales del siglo XVIII.

Hoy en día, Le Procope sigue abierto como café y restaurante, ofreciendo a sus visitantes no solo una comida o una bebida, sino una experiencia inmersiva en la historia de París. Entrar en Le Procope es caminar sobre los mismos suelos que pisaron Voltaire, Rousseau, Danton y Marat. Es sentarse en un lugar donde se debatieron las ideas que dieron forma al mundo moderno y donde se planearon eventos que cambiaron el curso de la historia.

El interior del café conserva gran parte de su encanto histórico, con muebles de época, retratos de sus famosos clientes y recuerdos de su pasado revolucionario. Visitar Le Procope es un acto de peregrinación para los amantes de la historia, la literatura y la política. Es una oportunidad única para sentir la atmósfera de los siglos pasados y reflexionar sobre el increíble legado de este emblemático establecimiento.

En resumen, Le Procope no es solo el café más antiguo de París; es una cápsula del tiempo, un monumento vivo a la Ilustración y la Revolución Francesa, y un lugar donde la historia se respira en cada rincón. Su continua existencia es un testimonio de su importancia cultural y de su capacidad para seguir atrayendo a aquellos que buscan conectar con el rico pasado de la capital francesa.

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