28/07/2013
Existen postres que, con solo mencionarlos, evocan recuerdos de celebraciones, meriendas especiales o simplemente momentos de puro placer. Los profiteroles son, sin duda, uno de ellos. Estos pequeños y elegantes bocados, conocidos por su ligereza y su delicioso relleno, son verdaderas joyas de la pastelería que han conquistado paladares a lo largo de los siglos. Su aparente sofisticación esconde una base sorprendentemente sencilla y una historia rica y fascinante que merece ser contada. Prepárate para sumergirte en el universo de la pasta choux, el corazón de estos exquisitos pasteles individuales.
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Un profiterol es mucho más que un simple pastelito. Es un pequeño monte de masa horneada, ligero y aireado por dentro, listo para ser el receptáculo perfecto de cremas y otros manjares. Su forma redondeada es icónica y su tamaño, ideal para ser disfrutado en uno o dos bocados. La magia reside en la base, esa masa especial que se hincha espectacularmente en el horno, creando una cavidad hueca. Tradicionalmente, estos pequeños tesoros se rellenan con nata montada, que aporta una cremosidad y frescura inigualables, contrastando con la ligera crocancia exterior de la masa. Sin embargo, la pastelería ha evolucionado y hoy es común encontrarlos con otros rellenos igualmente tentadores, como una rica trufa de chocolate o una suave crema pastelera. Son postres elegantes, versátiles y que, a pesar de su aspecto refinado, son relativamente sencillos de elaborar, lo que contribuye a su gran popularidad.

- Más Allá del Nombre: ¿Cómo se Llaman Estos Deliciosos Bocados?
- Un Viaje en el Tiempo: La Fascinante Historia de la Pasta Choux
- La Magia Interior: La Increíble Versatilidad de la Pasta Choux
- El Corazón Dulce: Los Rellenos que Conquistan
- Preguntas Frecuentes sobre Profiteroles y Pasta Choux
- Un Clásico que Perdura
Más Allá del Nombre: ¿Cómo se Llaman Estos Deliciosos Bocados?
Si bien 'profiterol' es el nombre más extendido internacionalmente, la realidad es que estos pequeños pasteles disfrutan de una rica variedad de denominaciones dependiendo del lugar donde nos encontremos. Es posible que los conozcas por otros nombres, todos refiriéndose a la misma delicia elaborada con pasta choux. En algunos sitios se les llama simplemente 'bocaditos', un nombre que resalta su tamaño y su naturaleza individual. Otros los conocen como 'lionesas', un término que también es muy común en ciertas regiones. Y por supuesto, el nombre 'petit choux' es una referencia directa a la masa con la que se elaboran, significando literalmente 'pequeño repollo' en francés, aludiendo a su forma redondeada. Esta multiplicidad de nombres – bocaditos, profiteroles, lionesas, petit choux – demuestra lo arraigados que están en diferentes culturas y cómo se han adaptado a las terminologías locales, manteniendo siempre su esencia inconfundible.
Un Viaje en el Tiempo: La Fascinante Historia de la Pasta Choux
Para entender los profiteroles, debemos remontarnos al origen de su ingrediente fundamental: la pasta choux. Su historia es tan rica como su sabor y se remonta al siglo XVI, a la corte francesa. Fue allí, aproximadamente a mediados de siglo, donde un cocinero de origen italiano al servicio del rey Enrique II y su esposa Catalina de Médicis, llamado Pantanelli, creó la base de lo que hoy conocemos como esta masa. Esta creación inicial sentó las bases para un tipo de masa que se comportaba de manera única al hornearse.
Sin embargo, la masa no adquirió su forma y nombre definitivos de inmediato. Tuvieron que pasar dos siglos para que otro gran maestro de la pastelería interviniera. Fue el célebre pastelero francés Antoine Carême quien, ya en el siglo XVIII, perfeccionó la receta y la técnica de la masa creada por Pantanelli. Fue Carême quien le dio la característica forma redondeada con la que hoy identificamos a los profiteroles y otros pasteles similares. Además, fue él quien bautizó esta masa como 'pasta choux'. El nombre proviene de la palabra francesa 'chou', que significa 'repollo'. Esta elección se debió, sencillamente, a que la forma redondeada y ligeramente irregular que adquiere la masa al hornearse le recordaba a la forma de un pequeño repollo. Así, gracias a la innovación de Pantanelli y el refinamiento de Carême, nació la pasta choux tal como la conocemos, una masa con un legado histórico impresionante.
La Magia Interior: La Increíble Versatilidad de la Pasta Choux
Si hay algo que define a la pasta choux, además de su origen histórico y su peculiar forma, es su asombrosa versatilidad. Es, posiblemente, una de las masas más adaptables y polifacéticas de toda la cocina y la pastelería. Una vez horneada, la pasta choux desarrolla esa cavidad interior hueca, convirtiéndose en un lienzo en blanco perfecto para una infinidad de rellenos y aplicaciones. No se limita solo a los postres; aunque los profiteroles sean su aplicación más famosa en el ámbito dulce, la misma masa puede utilizarse para preparaciones saladas.
En el contexto dulce, la versatilidad se manifiesta plenamente. Como hemos mencionado, puede rellenarse con prácticamente cualquier cosa que se pueda imaginar. Desde la clásica y ligera nata montada hasta cremas más densas y ricas como la trufa o la crema pastelera, la cavidad de la pasta choux lo acepta todo. Pero las posibilidades no terminan con las cremas. También se puede rellenar con frutas, mermeladas, helados (dando lugar a los famosos 'profiteroles con helado'), o combinaciones de varios ingredientes. Esta capacidad de adaptación la convierte en una masa fundamental en el repertorio de cualquier pastelero. Además del relleno, la superficie de los pasteles de pasta choux también es susceptible de decoración. Un simple espolvoreado de azúcar glass puede añadir un toque de elegancia y dulzura. Para un acabado más indulgente, se pueden bañar en chocolate fundido, ya sea chocolate negro, con leche o blanco, creando una capa crujiente y deliciosa que complementa la ligereza interior. Esta capacidad de rellenar y decorar de múltiples maneras subraya por qué la pasta choux es considerada una masa tan especial y versátil.
El Corazón Dulce: Los Rellenos que Conquistan
Aunque la pasta choux es la base, el relleno es lo que a menudo define la experiencia de comer un profiterol. La elección del relleno puede transformar el bocado, ofreciendo diferentes texturas y sabores que deleitan el paladar. La preparación más icónica y tradicional es, sin duda, el relleno de nata montada. La nata, batida hasta alcanzar una consistencia aireada y ligera, se introduce generosamente en la cavidad de la pasta choux. El contraste entre la delicada masa y la suave y fresca nata es una combinación clásica que nunca falla. Esta versión a menudo se decora simplemente con azúcar glass, realzando la pureza de sus sabores.
Pero el mundo de los rellenos de profiteroles no se detiene en la nata. La pasta choux es tan versátil que permite explorar otras opciones igualmente deliciosas. El relleno de trufa es una alternativa popular y más intensa. Una trufa de chocolate, a menudo descrita como esponjosa, aporta una riqueza y profundidad de sabor que atrae a los amantes del chocolate. Al igual que los de nata, los profiteroles de trufa suelen coronarse con un espolvoreado de azúcar glass para un acabado elegante. Otra opción clásica es la crema pastelera, una crema densa y dulce a base de huevos, leche y azúcar. La crema pastelera añade una textura más consistente que la nata y un sabor dulce y avainillado que complementa perfectamente la neutralidad de la masa choux. La belleza de estos pasteles reside en cómo la misma base puede dar lugar a experiencias gustativas tan variadas simplemente cambiando el relleno. Son pequeños tesoros rellenos que siempre sorprenden y satisfacen.
Preguntas Frecuentes sobre Profiteroles y Pasta Choux
A menudo surgen dudas sobre estos populares pasteles y su base. Aquí respondemos a algunas de las preguntas más comunes:
¿Cómo se llaman los profiteroles en otros lugares?
Además de profiteroles, son conocidos comúnmente como bocaditos, lionesas y petit choux, dependiendo de la región o el país hispanohablante.
¿De qué masa están hechos los profiteroles?
La base de los profiteroles es la pasta choux, una masa ligera que se hincha al hornearse creando una cavidad interior.

¿Quién fue el creador original de la pasta choux?
La base de la pasta choux fue creada por Pantanelli, cocinero en la corte francesa a mediados del siglo XVI.
¿Quién perfeccionó la masa y le dio el nombre de 'pasta choux'?
Fue el famoso pastelero francés Antoine Carême, siglos después de su creación inicial, quien le dio la forma característica y el nombre de pasta choux.
¿Por qué se llama 'pasta choux'?
El nombre proviene de la palabra francesa 'chou', que significa 'repollo', debido a que la forma redondeada de la masa horneada recordaba a un pequeño repollo.
¿Con qué tipos de relleno se pueden encontrar los profiteroles?
Los rellenos más clásicos son la nata montada, la trufa de chocolate y la crema pastelera, aunque la masa es tan versátil que permite otros rellenos dulces como frutas o helado.
¿Es difícil hacer pasta choux en casa?
Aunque pueda parecer sofisticada, la receta de pasta choux es considerada por muchos como relativamente sencilla de elaborar, haciendo que los profiteroles sean accesibles para preparar en casa.
¿La pasta choux solo se usa para postres como los profiteroles?
No, aunque es muy famosa en pastelería para postres dulces, la pasta choux es muy versátil y también se utiliza para preparaciones saladas, como los gougères.
¿Cómo se decoran tradicionalmente los profiteroles?
Una decoración clásica es espolvorear azúcar glass por encima, o bañarlos total o parcialmente en chocolate fundido.
Un Clásico que Perdura
Independientemente de cómo los llames – lionesas, bocaditos, petit choux o profiteroles – estos pequeños pasteles elaborados con la maravillosa pasta choux son un clásico atemporal de la pastelería. Su combinación de una masa ligera con un relleno cremoso o intenso los convierte en un postre irresistible que gusta a prácticamente todo el mundo. Su rica historia, desde las cortes reales hasta las pastelerías de hoy, y la increíble versatilidad de su base aseguran su lugar como uno de los reyes de la repostería. La próxima vez que veas uno, recuerda toda la tradición y maestría que hay detrás de este sencillo pero perfecto bocado. Son la prueba de que, a veces, la mayor sofisticación reside en la simplicidad de una masa bien ejecutada y un relleno delicioso. Son un placer que invita a no comer solo uno.
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