¿Qué significa leble?

Le Blé: El Éxito Que Nació en el Barrio

28/03/2020

Valoración: 4.54 (7225 votos)

Para un estudiante principiante del idioma francés, “Le Blé” significa “el trigo”, un componente esencial de la panadería y la pastelería. Sin embargo, para un conocedor del lunfardo porteño, esta misma expresión se traduce como “la guita”, es decir, el dinero. Esta dualidad, una mezcla de sofisticación extranjera y la informalidad característica del barrio, define a la perfección el espíritu de Le Blé, la exitosa cadena de locales gastronómicos que ha logrado instalar 22 sucursales tanto en la ciudad de Buenos Aires como en la zona norte del Gran Buenos Aires.

¿Qué significa leble?
“Le Blé”, para un estudiante principiante del idioma francés, es “el trigo”, pero para un entendido del lunfardo de la lengua se traduce como “la guita”.

La historia de Le Blé comenzó en el año 2008, un momento particularmente desafiante para la economía global. Paul Petrelli, de 54 años, fue el visionario detrás de este proyecto, acompañado por su esposa, Donatienne Fievet, de 47 años y origen belga. Juntos, decidieron emprender con una inversión inicial que ascendió a US$150.000. Su idea central era audaz y contracultural en el contexto de la época: apostar fuertemente por los barrios tradicionales, alejándose conscientemente del circuito chic y ya establecido de Palermo.

Índice de Contenido

El Salto del Mundo Corporativo al Emprendimiento

Paul Petrelli no era ajeno al mundo de los negocios, pero su trayectoria previa se encontraba en un sector completamente diferente: la aviación. Llegó a ocupar un cargo de gran relevancia, siendo director comercial en LAN Cargo. Dar el paso desde la seguridad y estructura de una gran corporación hacia la incertidumbre de un emprendimiento propio a los 43 años no fue una decisión sencilla. Implicó dejar atrás un estándar de vida cómodo, renunciar a un puesto jerárquico y enfrentar el vértigo de empezar de cero. Según sus propias palabras, fue un proceso que requirió incluso “psiquiatra de por medio”.

El contraste entre su vida anterior y la nueva realidad era abismal. Venía de un ambiente donde manejaba millones de dólares y contaba con un equipo de asistentes, secretarias y un sólido backoffice financiero. De repente, se encontró yendo solo al banco, haciendo la cola en la AFIP y encargándose personalmente de tareas administrativas básicas que antes delegaba. Sus antiguos compañeros de LAN, acostumbrados a la magnitud de la industria aeronáutica, le manifestaban su asombro y, en ocasiones, incredulidad, con mensajes que decían: “¿Qué hacés croissant?”. Este cambio de escala, donde “mil pesos eran importantes” a diferencia de los millones que manejaba antes, fue uno de los ajustes más significativos que tuvo que realizar.

Aunque hoy se siente satisfecho con el rumbo tomado, Petrelli es enfático al señalar que emprender no es un camino para todos. Reconoce que existen ejecutivos brillantes que prosperan en el contexto corporativo y obtienen grandes ganancias, pero que, fuera de ese sistema, podrían no tener el mismo desempeño. La capacidad de adaptación, la tolerancia al riesgo y la disposición a asumir múltiples roles son cualidades esenciales que no todos poseen.

La Apuesta por el Barrio: Una Visión Contracorriente

En el mundo de los negocios inmobiliarios y gastronómicos, un principio fundamental es “location, location, location”. En Buenos Aires, esto a menudo se traducía en buscar ubicaciones privilegiadas en zonas de moda como Palermo. Sin embargo, Le Blé decidió desafiar esta norma. Su primera ubicación, en la esquina de Álvarez Thomas y Céspedes, en septiembre de 2008, era en ese momento un “rincón de la ciudad olvidado”, lejos de ser considerado tentador por la mayoría.

La visión de Petrelli se basaba en una convicción profunda: en los barrios residenciales existía una enorme demanda insatisfecha. Había un gran volumen de gente, pero escaseaban los lugares lindos y agradables para sentarse a comer o simplemente tomar un café. Su objetivo inicial era claro: “devolverle al barrio la panadería y el café gallego” en un ambiente cálido y “no muy pretencioso”. La respuesta de la gente fue inmediata y abrumadora. En esos primeros tiempos, era común ver a la gente esperando afuera para conseguir una mesa, lo que él describe como el “sueño del pibe” de cualquier gastronómico. Este éxito inicial, con el local “sobrevendido”, le recordó una lección aprendida en la aviación: un éxito inmediato al lanzar algo nuevo suele indicar la existencia de una enorme demanda que no estaba siendo cubierta.

Animados por este recibimiento, la expansión continuó, manteniendo siempre la mirada puesta en los barrios. Nueve meses después, abrió el segundo local en Avenida Dorrego y Vera, a diecisiete cuadras del primero. Este nuevo punto también presentaba un entorno desafiante, compitiendo con un puesto de choripán precario y teniendo un edificio tomado enfrente. La estrategia barrial se consolidó con la llegada de las primeras franquicias, ubicadas en zonas como Almagro (cuatro locales), Caballito (dos), Boedo (San Juan y Mármol), Belgrano (Virrey Arredondo y Vuelta de Obligado) y Devoto. Petrelli subraya que eligieron deliberadamente “lugares donde estimábamos que el barrio iba a valorar la propuesta”, evitando zonas como Palermo Soho o Hollywood.

Construyendo a Largo Plazo: El Centro de Producción

Con la clara intención de seguir expandiéndose y asegurando la calidad y consistencia de sus productos, Paul Petrelli tomó una decisión estratégica orientada al futuro a largo plazo de Le Blé. En agosto de 2011, cuando la cadena solo contaba con dos locales en funcionamiento, decidió invertir en la apertura de un centro de producción propio. Esta fue una apuesta significativa y adelantada a su tiempo, ya que la capacidad del centro superaba ampliamente la demanda de los dos puntos de venta existentes. Como él mismo lo describió, era como tener “una Ferrari que andaba a 20 kilómetros por hora”.

La visión de unificar la producción centralmente buscaba garantizar la estandarización de los productos y optimizar los procesos a medida que la red de locales creciera. Sin embargo, el camino del emprendimiento está lleno de obstáculos. En un momento dado, Le Blé enfrentó desajustes financieros que requirieron medidas drásticas para sanear los saldos. Para generar el ingreso necesario para su familia y, al mismo tiempo, mantener el negocio a flote, Petrelli tuvo que regresar temporalmente a trabajar en el rubro de la aeronáutica, ofreciendo servicios de consultoría. Esto implicaba viajar todas las semanas a Miami, llevando una doble vida para sostener ambos frentes.

Durante este período, buscó profesionalizar la gestión de Le Blé y contrató a Isabel de Elizalde como gerenta general. Un giro inesperado en su vida personal, un accidente mientras jugaba rugby que resultó en el corte del tendón de Aquiles, lo obligó a permanecer en cama para rehabilitarse. Esta pausa forzada terminó siendo un punto de inflexión, ya que le permitió dejar la consultoría y volcar toda su energía y enfoque nuevamente en Le Blé, dedicándose por completo a su crecimiento y consolidación.

Navegando las Crisis y los Desafíos Argentinos

Paul Petrelli distingue entre los “emprendedores psicológicos” –aquellos que tienen ideas pero no las llevan a cabo– y quienes logran poner en marcha un proyecto y, crucialmente, sostenerlo en el tiempo. En Argentina, este desafío se magnifica debido a la volatilidad económica y los constantes cambios en las reglas de juego. La experiencia de Le Blé es un claro ejemplo de la gimnasia que se requiere para sobrevivir y prosperar en este contexto.

Uno de los retos más palpables que enfrentan es el aumento constante y a veces impredecible de los costos de los insumos. Petrelli cita el ejemplo dramático del precio de la manteca, un ingrediente fundamental en la pastelería. Relata que en abril de un año costaba 30 pesos el kilo, y apenas un año después, el precio se había disparado a 120 pesos el kilo. Dada la magnitud de su operación, Le Blé compra una cantidad considerable: 800 kilos de manteca por semana. Trasladar este aumento de costo directamente al precio final de los productos es extremadamente difícil, ya que los clientes reaccionan negativamente. Tampoco es una opción viable reemplazar la manteca por margarina o grasa para abaratar costos, ya que, según Petrelli, los clientes lo notarían de inmediato y sacarían “una tarjeta roja al toque”, afectando la calidad percibida y la fidelidad.

Resiliencia y Disciplina: Las Claves del Éxito

Para subsistir y mantener el negocio a flote en un entorno tan exigente, la disciplina se convierte en un pilar fundamental. Petrelli confiesa haber tenido momentos en los que quiso “vender todo treinta veces”, sintiendo la frustración de tropezar y tener que volver a levantarse una y otra vez. Sin embargo, es precisamente esta constante superación de obstáculos lo que, paradójicamente, fortalece a los emprendedores argentinos. Considera que la “gimnasia” que exige el país prepara a uno para emprender “en cualquier lado” del mundo.

La resiliencia, la capacidad de sobreponerse a las adversidades, es inseparable de la disciplina en su visión. Él hace mucho hincapié en la importancia de su entrenamiento deportivo, habiendo jugado al rugby toda su vida, como una fuente de disciplina y fortaleza mental. Esta rutina se refleja también en sus hábitos diarios; su despertador está fijo a las cinco de la mañana todos los días. Una hora temprana que asocia con una máxima del oficio: “El panadero es el primero que se levanta”, simbolizando el esfuerzo y la dedicación que requiere estar al frente de un negocio como Le Blé.

La Escala Actual de Le Blé

Lo que comenzó como una idea audaz con una inversión inicial modesta y una apuesta por un rincón de barrio olvidado, ha crecido significativamente. Hoy, Le Blé emplea a 40 personas de forma directa en su estructura central y centro de producción. A través de su red de franquiciados, la cantidad total de empleados asciende a 300 personas. La facturación conjunta de todas las franquicias alcanza la cifra de 270 millones de pesos anuales, evidenciando la magnitud que ha alcanzado el emprendimiento.

Desafíos Enfrentados y Estrategias Implementadas por Le Blé

Desafío PrincipalEstrategia de Le Blé
Contexto de Crisis Financiera Global (2008)Lanzamiento en un momento percibido como desfavorable, apostando por una visión de nicho en barrios.
Falta de Oferta Gastronómica Atractiva en BarriosCreación de un concepto de panadería y café con ambiente agradable y productos de calidad, llevando una propuesta valorada a zonas desatendidas.
Ubicaciones Iniciales en Entornos Poco Tradicionales/TentadoresConfianza en la existencia de una demanda insatisfecha en el barrio, priorizando el acceso a la comunidad local sobre la visibilidad en zonas de moda.
Desajustes Financieros y Necesidad de CapitalRegreso temporal a la consultoría para generar ingresos externos, inyectando capital para mantener el negocio a flote y sanear saldos.
Crecimiento Potencial y Necesidad de EstandarizaciónInversión temprana y estratégica en un centro de producción centralizado para asegurar la calidad, consistencia y capacidad de abastecimiento futuro.
Aumento Drástico e Impredecible de Costos de InsumosMantener la calidad de los productos (ej: usando manteca real), absorber parte de los aumentos de costos y depender de la disciplina financiera y operativa para gestionar márgenes.
Desgaste Emocional y Deseo de AbandonarCultivar la resiliencia y la disciplina personal (apoyándose en hábitos como el deporte y horarios estrictos) como herramientas para superar la frustración y seguir adelante.

Preguntas Frecuentes sobre Le Blé y su Historia

  • ¿Qué significa el nombre “Le Blé”?

    El nombre “Le Blé” tiene un doble significado: en francés significa “el trigo”, haciendo referencia a su rubro (panadería/pastelería), y en lunfardo argentino significa “la guita” (dinero).

  • ¿Quiénes fueron los fundadores de Le Blé y en qué año comenzó?

    Le Blé fue fundado por Paul Petrelli y su esposa Donatienne Fievet en septiembre de 2008.

  • ¿Cuál fue la inversión inicial para abrir Le Blé?

    La inversión inicial para comenzar con Le Blé fue de US$150.000.

  • ¿Por qué Le Blé eligió abrir locales en barrios en lugar de zonas céntricas o de moda como Palermo?

    La estrategia principal fue apostar por los barrios porque estimaban que allí existía una gran demanda insatisfecha de lugares agradables para comer o tomar café, a diferencia de las zonas de moda que ya contaban con una oferta abundante.

  • ¿Cuántas sucursales tiene Le Blé actualmente?

    La cadena cuenta con 22 sucursales distribuidas en la ciudad de Buenos Aires y la zona norte del Gran Buenos Aires.

  • ¿Cuántas personas trabajan en Le Blé?

    Directamente, Le Blé emplea a 40 personas. Contando a los empleados de las franquicias, el total asciende a 300 personas.

  • ¿Cómo enfrentaron los desafíos económicos y las crisis?

    Enfrentaron desafíos como la crisis de 2008, desajustes financieros y el aumento de costos de insumos (como la manteca) mediante disciplina financiera, resiliencia, inversión estratégica (centro de producción) y adaptabilidad (ej. regreso temporal a consultoría).

  • ¿Qué destaca Paul Petrelli como clave para el éxito de un emprendimiento en Argentina?

    Paul Petrelli enfatiza la resiliencia, la disciplina y la capacidad de adaptación constante (la "gimnasia" que exige el país) como factores cruciales para sostener un negocio.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Le Blé: El Éxito Que Nació en el Barrio puedes visitar la categoría Pastelería.

Subir