26/04/2017
En el corazón vibrante de Madrid, justo en la emblemática Puerta del Sol, se alza un establecimiento que ha sido testigo mudo de innumerables historias, encuentros y, sobre todo, momentos dulces: La Mallorquina. Con más de un siglo de existencia, esta pastelería no es solo un negocio; es una institución, un punto de referencia y un cofre de recuerdos para generaciones de madrileños y visitantes. Su aroma a bollería recién hecha, sus vitrinas repletas de tentaciones y el bullicio constante de su salón la convierten en una parada obligatoria. Pero, ¿quién pulsa hoy el corazón de este gigante dulce? El relevo generacional ha llegado, y al frente se encuentra ahora Ricardo Quiroga, un hombre con una visión clara que busca honrar el pasado mientras construye el futuro.

La Mallorquina abrió sus puertas en 1894, un hito que la convierte en una de las pastelerías más antiguas y respetadas de la capital española. Durante 125 años (en el momento de esta conversación), ha perfeccionado el arte de la repostería artesanal, manteniendo vivas recetas que se han transmitido de generación en generación. Sus productos estrella, como las afamadas napolitanas de crema y chocolate, los cruasanes hojaldrados, las bambas de nata y las delicadas pastas de té, son más que simples dulces; son pequeños fragmentos de historia que evocan la Madrid de antaño. El obrador, el alma de la pastelería, ha trabajado incansablemente durante décadas para asegurar que cada bocado transporte al cliente a un lugar de confort y deleite.
- Un Cambio de Rumbo con Raíces Profundas
- Innovación Respetando la Tradición
- Expansión: Llevando el Sabor de La Mallorquina a Nuevos Rincones
- Más Allá de lo Tradicional: Una Oferta Diversa
- ¿Qué Hace a La Mallorquina Verdaderamente Especial?
- Historias que Endulzan el Alma
- Una Familia con Paladar Dulce
- El Futuro Sigue Horneándose
- Preguntas Frecuentes sobre La Mallorquina y su Dueño
Un Cambio de Rumbo con Raíces Profundas
Ricardo Quiroga, a sus 56 años (en el momento de la entrevista), representa la nueva era de La Mallorquina. Su camino hasta la pastelería no fue el tradicional. Durante 18 años, se desenvolvió en el dinámico mundo de las multinacionales de juguetes. Un sector aparentemente distante de la harina y el azúcar, pero que le proporcionó una sólida base en gestión y marketing. Economista de formación y con un máster en dirección de Marketing, Ricardo llegó a la dirección de La Mallorquina hace cuatro años, un momento marcado por la triste pérdida de su padre. Fue entonces cuando le llegó el turno de asumir la responsabilidad de este legado familiar. Lejos de amedrentarse, aceptó el desafío con determinación, impulsado por un profundo respeto por la historia del negocio y un deseo inherente de hacerlo crecer.
Innovación Respetando la Tradición
La llegada de Ricardo no supuso una ruptura con el pasado, sino una evolución. Siguiendo la línea de progreso e innovación iniciada por su propio padre, quien ya en su momento fue pionero al contratar un gestor externo para modernizar el negocio, Ricardo se propuso llevar La Mallorquina al siguiente nivel. Su primer objetivo fue claro: la expansión. Para lograrlo, era fundamental mejorar la gestión interna. La informatización del sistema, el estricto seguimiento de la trazabilidad de los productos y la optimización de procesos se convirtieron en prioridades. Consciente de la necesidad de aumentar la capacidad de producción para afrontar futuros crecimientos, hace aproximadamente un año y medio, La Mallorquina inauguró un nuevo obrador, estratégicamente ubicado a tan solo diez minutos de la Puerta del Sol. Este nuevo espacio complementa al obrador original y permite vislumbrar un futuro de mayor alcance. Ricardo confiesa que, aunque ahora trabaja más, lo disfruta plenamente: "Trabajo más pero me lo paso mejor".
Expansión: Llevando el Sabor de La Mallorquina a Nuevos Rincones
La visión de expansión de Ricardo Quiroga ya está tomando forma. El 14 de julio (fecha referida en la entrevista) marcó un hito con la apertura de una tienda en el emblemático barrio del Rastro, diseñada para operar específicamente los domingos, coincidiendo con el famoso mercadillo. Pero los planes no se detienen ahí. En el último trimestre del año (fecha referida en la entrevista), La Mallorquina abrirá una nueva sucursal en una de las zonas más exclusivas de Madrid: el barrio de Salamanca, concretamente en la esquina de las calles Velázquez y Hermosilla. Y esto es solo el principio. Los proyectos de Ricardo contemplan la apertura de varias tiendas más dentro de Madrid en los próximos cuatro años. Una estrategia ambiciosa que busca acercar la experiencia y el sabor de La Mallorquina a más madrileños, sin perder su identidad artesanal y de calidad.
Más Allá de lo Tradicional: Una Oferta Diversa
Aunque la tradición es la piedra angular de La Mallorquina, la innovación en productos es una constante. Lejos de anclarse únicamente en sus clásicos, la pastelería se esfuerza por sorprender a sus clientes con nuevas creaciones. En el año de la entrevista, habían lanzado ya nueve o diez productos novedosos, ampliando continuamente su ya extensa gama. Con más de 250 referencias en pastelería, La Mallorquina presume de tener una de las ofertas más amplias del sector, lo que le permite satisfacer los gustos más variados y mantenerse relevante en un mercado en constante evolución. Esta capacidad de combinar el respeto por lo clásico con la audacia de lo nuevo es, sin duda, uno de sus grandes diferenciadores.
¿Qué Hace a La Mallorquina Verdaderamente Especial?
Ricardo Quiroga tiene clara la respuesta cuando se le pregunta por la singularidad de su pastelería. Más allá de sus deliciosos productos, lo que distingue a La Mallorquina es una combinación única de factores: tradición, calidad, artesanía, su rica historia y, por supuesto, su inigualable ubicación en la Puerta del Sol. En un panorama pastelero madrileño que Ricardo describe como en un buen momento y cada vez más diverso (identificando tipos como las pastelerías tradicionales puras, las cadenas, las gourmet, y las especializadas en productos veganos o para celíacos), La Mallorquina ocupa un lugar propio. No encaja completamente en ninguna categoría; es una entidad en sí misma, un punto de encuentro que aúna la autenticidad de lo artesanal con la visión de futuro.
Historias que Endulzan el Alma
125 años de historia dan para innumerables anécdotas, y La Mallorquina atesora muchas. Ricardo recuerda con cariño historias como la de una señora de 91 años que viajó desde Canarias con el único deseo de merendar en la pastelería, el mismo lugar donde sus padres la llevaban en los años 50. Momentos como este demuestran la profunda conexión emocional que La Mallorquina tiene con sus clientes, muchos de los cuales la han visto crecer y la consideran parte de sus propias vidas. Esta lealtad se refleja también en su equipo humano, con empleados que superan los 46 años de antigüedad, conviviendo con generaciones más jóvenes. Incluso trabajadores ya jubilados, como Jesús el hornero, que se retiró tras casi 50 años de servicio, siguen vinculados afectivamente al lugar, visitándolo para un café y, a veces, trayendo su antigua chaquetilla "por si hace falta echar una mano". Este sentido de familia y pertenencia es un ingrediente secreto más que hornea La Mallorquina cada día.
Una Familia con Paladar Dulce
La conexión de los Quiroga con La Mallorquina va más allá de la gestión empresarial; es una cuestión de pasión y de paladar. Ricardo recuerda con afecto sus visitas de niño de la mano de su abuelo para disfrutar de unas chocolatinas, o la experiencia única de ver las campanadas de fin de año desde el balcón y el salón de la primera planta, ofreciendo una de las mejores vistas de la Puerta del Sol. La tradición familiar de reunirse los domingos y culminar el encuentro con dulces de La Mallorquina sigue viva, confirmando que, en efecto, son una familia muy golosa. Ricardo bromea sobre el esfuerzo que le supone mantener la forma física, especialmente ahora que están constantemente probando nuevos productos. Pero la alegría de continuar con este legado y compartirlo con su familia y sus clientes bien vale el esfuerzo.
El Futuro Sigue Horneándose
Con la mirada puesta en la expansión, la mejora continua de la gestión y la constante innovación en productos, La Mallorquina, bajo la dirección de Ricardo Quiroga, afronta el futuro con optimismo y determinación. La pastelería no solo se dedica a elaborar deliciosos dulces; se dedica a crear experiencias, a mantener viva una tradición y a formar parte de la vida de las personas. Desde sus clásicas napolitanas hasta las nuevas referencias que se incorporan a su catálogo, cada producto cuenta una historia de artesanía y dedicación. La Mallorquina es y seguirá siendo un emblema de Madrid, un lugar donde el pasado se encuentra con el futuro en cada dulce bocado.
Preguntas Frecuentes sobre La Mallorquina y su Dueño
¿Quién es el dueño actual de La Mallorquina?
El dueño actual al frente de la gestión de La Mallorquina es Ricardo Quiroga.
¿Cuánto tiempo lleva Ricardo Quiroga al frente de La Mallorquina?
Ricardo Quiroga asumió la dirección de La Mallorquina hace cuatro años, tras el fallecimiento de su padre.
¿Cuál era la profesión anterior de Ricardo Quiroga?
Antes de dirigir La Mallorquina, Ricardo Quiroga trabajó durante 18 años en una multinacional del sector de los juguetes.
¿Qué estudios tiene Ricardo Quiroga?
Ricardo Quiroga es economista y cuenta con un máster en dirección de Marketing.
¿Cuántos años tiene La Mallorquina?
En el momento de la entrevista, La Mallorquina estaba celebrando sus 125 años de existencia, habiendo sido fundada en 1894.
¿Cuáles son algunos de los productos más famosos de La Mallorquina?
Entre sus productos más emblemáticos se encuentran las napolitanas de crema y chocolate, los cruasanes, las bambas de nata y las pastas de té.
¿Tiene La Mallorquina planes de expansión?
Sí, bajo la dirección de Ricardo Quiroga, La Mallorquina tiene planes de expansión, incluyendo la apertura de nuevas tiendas en Madrid, como la del Rastro y la del barrio de Salamanca (Velázquez).
¿Cuántas referencias de productos tiene La Mallorquina?
La Mallorquina cuenta con más de 250 referencias de productos de pastelería.
¿Qué hace especial a La Mallorquina según su dueño?
Según Ricardo Quiroga, lo que hace especial a La Mallorquina es la combinación de tradición, calidad, artesanía, su historia y su ubicación privilegiada en la Puerta del Sol.
¿Ha habido innovación en La Mallorquina recientemente?
Sí, a pesar de su larga tradición, La Mallorquina sigue innovando, incorporando nuevos productos a su oferta, con cerca de diez novedades en el año de la entrevista.
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