¿Cuánto gana un aprendiz de pastelería?

El Trabajo Invisible: Motor Clave en Argentina

30/06/2025

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En el complejo entramado de la economía de un país, existen labores que, a pesar de ser fundamentales para su funcionamiento y bienestar, a menudo permanecen invisibles en las estadísticas tradicionales. Nos referimos al Trabajo Doméstico y de Cuidados No Remunerado (TDCNR), una actividad que, al ser valorada, revela una importancia económica sorprendente.

¿Dónde trabajan los pasteleros?
Ámbito en el que desarrolla su actividad. Desarrolla su actividad en la industria de pequeño, mediano o gran tamaño, que elabore productos de pastelería y confitería, utilizando tecnología avanzada o tradicional. En las pequeñas industrias, puede tener cierta responsabilidad en la dirección de la producción.

Diversos ejercicios de medición económica han buscado ponerle un valor monetario al TDCNR, permitiendo así compararlo con otros sectores productivos reconocidos. Los resultados de estas valoraciones en Argentina son contundentes: el TDCNR se posiciona como la principal actividad económica del país cuando se le asigna un precio. Esto significa que el conjunto de tareas que se realizan dentro de los hogares, sin percibir un salario a cambio (como la limpieza, la cocina, el cuidado de niños, ancianos o enfermos), genera un valor equiparable o superior al de las industrias, el comercio o los servicios formales.

Índice de Contenido

La Pandemia y la Revelación del TDCNR

La crisis sanitaria desatada por la pandemia de COVID-19 no solo tuvo un impacto profundo en la salud pública y en la economía formal, sino que también transformó drásticamente la composición sectorial del Producto Bruto Interno (PBI). El cierre de escuelas, guarderías, centros de día para adultos mayores y otras instituciones comunitarias y de cuidado, sumado al mayor tiempo de permanencia de las personas en sus hogares, incrementó exponencialmente la demanda de TDCNR.

Este aumento de la exigencia en los hogares tuvo un efecto directo en la participación del TDCNR en la economía. Las estimaciones muestran que el peso del TDCNR en el PBI aumentó significativamente, entre 5,9 y 7,1 puntos porcentuales, en comparación con un escenario hipotético sin pandemia. Mientras la mayoría de las actividades económicas formales se contraían o veían reducido su dinamismo, el peso del trabajo no remunerado de hogares y cuidados se amplió, demostrando su rol esencial y anticíclico en momentos de crisis.

Una Carga Desigual: El Géero y los Cuidados

Es fundamental analizar quiénes son las principales responsables de este Trabajo Doméstico y de Cuidados No Remunerado. Los datos y estudios al respecto son consistentes: el aumento del peso del TDCNR recae de manera desproporcionada sobre las mujeres. Históricamente, las tareas de cuidado y del hogar han sido socialmente asignadas al género femenino, reproduciendo una lógica de desigualdad profundamente arraigada.

La situación previa a la pandemia ya mostraba lo que se ha denominado una "crisis de los cuidados". Existía una demanda creciente de servicios de cuidado (debido al envejecimiento de la población, la mayor inserción laboral de las mujeres, etc.) que no era adecuadamente cubierta por el Estado, el mercado o las comunidades, recayendo mayoritariamente en los hogares y, dentro de ellos, en las mujeres. Los cambios impuestos por la pandemia no hicieron más que reforzar esta crisis, evidenciando la urgencia de abordar sus distintas dimensiones.

Resolver la provisión y distribución equitativa de los cuidados es una condición necesaria para permitir una mayor y mejor inserción laboral de las mujeres. La imposibilidad de contar con apoyo en las tareas de cuidado limita las oportunidades de empleo, la progresión profesional y la autonomía económica de las mujeres, ampliando las brechas de desigualdad de género en el mercado de trabajo.

Cuidados, Trabajo Formal e Informal: Un Desafío Pendiente

La articulación entre las responsabilidades de cuidado y el trabajo remunerado es crucial. Garantizar que las personas, mayoritariamente mujeres, que tienen a su cargo el TDCNR puedan continuar con sus trabajos formales, ya sea de modo presencial o remoto, depende directamente de que las necesidades de cuidado estén cubiertas. La persistencia del cierre o funcionamiento limitado de instituciones educativas, comunitarias y de cuidado, incluso una vez reabiertas otras actividades laborales, representa un obstáculo significativo.

Si bien se han implementado algunas medidas, como la Resolución 207/2020, que en su artículo tercero establecía la licencia con goce de sueldo o la posibilidad de trabajo remoto para aquellas personas con hijos/as a cargo en edad escolar mientras los establecimientos educativos permanecieran cerrados, esta política no alcanza a la totalidad de la fuerza laboral. Un sector particularmente vulnerable es el de los/las trabajadores/as en situación de informalidad. Dado que no cuentan con contratos laborales formales ni acceso a los derechos y protecciones que estos otorgan, difícilmente pudieron o pueden acceder a este tipo de licencias o acuerdos de trabajo remoto, quedando a su cargo la totalidad de las tareas de cuidado y del hogar sin ningún tipo de respaldo.

La Importancia de Medir para Visibilizar y Transformar

Los ejercicios de valorización del TDCNR y la medición de su aporte a la economía no son meros ejercicios académicos; son herramientas políticas fundamentales. Contribuyen a visibilizar un trabajo esencial que ha sido históricamente subvalorado y asignado como una obligación "natural" de las mujeres. Mostrar su peso económico real pone de manifiesto la necesidad de construir un sistema de cuidados más equitativo, donde las responsabilidades se distribuyan de manera más justa entre el Estado, el mercado, la comunidad y los hogares, y entre varones y mujeres dentro de estos últimos.

Para avanzar en este camino, es indispensable contar con información actualizada y robusta. Disponer de encuestas de Uso del Tiempo a nivel nacional de forma periódica es crucial. Estas encuestas permiten no solo cuantificar el tiempo dedicado al TDCNR, sino también entender su distribución por género, edad, nivel socioeconómico y ubicación geográfica. Con base en esta información, se pueden diseñar metodologías de valorización más precisas para captar el aporte económico del TDCNR al PBI, actualizar y comparar su evolución a lo largo del tiempo.

Asimismo, es relevante complementar la información de ámbitos urbanos con datos sobre el ámbito rural. La bibliografía existente sugiere que en las zonas rurales el peso del TDCNR podría ser incluso mayor que en las urbanas, debido a factores como la mayor distancia a servicios, la menor infraestructura de cuidados y las dinámicas propias de la producción familiar. Incluir esta perspectiva rural brindaría un panorama más completo de la economía total y probablemente elevaría aún más el peso estimado del TDCNR en el conjunto del país.

Análisis Sectorial y Distribución del Trabajo en Argentina

Para comprender mejor el contexto laboral en el que se inserta la discusión sobre el TDCNR y los cuidados, es útil observar la distribución de la población ocupada por rama de actividad, así como algunas características relevantes de estos empleos, como la informalidad, y la presencia de menores en los hogares de los trabajadores.

Aquí presentamos la tabla con los datos proporcionados, que muestra una radiografía del empleo en Argentina por sectores:

Rama de ActividadProp. Ocupados/as totalesProp. Ocupadas mujeresProp. Ocupados varones% Informalidad% con menores de 6 años en el hogar% con menores de 12 años en el hogar% con menores de 18 años en el hogar
Actividades primarias1,10,31,624,823,841,351,5
Industria manufacturera10,97,513,530,126,043,055,1
Construcción9,00,915,471,233,250,462,5
Comercio18,217,218,942,923,139,351,6
Hoteles y restaurantes4,14,33,849,425,341,154,3
Transporte, almacenamiento y comunicaciones7,62,311,729,023,837,051,9
Servicios financieros, de alquiler y empresariales10,510,210,724,719,731,841,8
Administración pública, defensa y seguridad social8,28,38,214,027,341,956,0
Enseñanza8,213,93,79,519,033,546,4
Servicios sociales y de salud6,510,23,627,120,734,647,0
Servicio doméstico7,616,20,976,022,941,957,2
Otros servicios comunitarios, sociales y personales6,27,45,347,523,740,351,0

Analizando esta tabla, podemos observar varios puntos relevantes. El sector Comercio es el que concentra la mayor proporción de ocupados/as totales (18,2%), seguido por la Industria manufacturera (10,9%) y los Servicios financieros, de alquiler y empresariales (10,5%). Sin embargo, la distribución por género es muy desigual en algunos sectores. Por ejemplo, en la Construcción, los varones representan el 15,4% de los ocupados totales mientras que las mujeres apenas alcanzan el 0,9%. En contraste, en Enseñanza y Servicios sociales y de salud, la proporción de mujeres ocupadas es significativamente mayor que la de varones (13,9% vs 3,7% y 10,2% vs 3,6%, respectivamente). El Servicio doméstico es el sector con mayor proporción de mujeres ocupadas (16,2% del total) y una presencia ínfima de varones (0,9%).

En cuanto a la informalidad, hay sectores con porcentajes alarmantemente altos, como el Servicio doméstico (76,0%) y la Construcción (71,2%). Esto refuerza la vulnerabilidad de los trabajadores en estos ámbitos, especialmente en lo que respecta al acceso a derechos laborales y sociales, como los mencionados en el contexto de la pandemia (licencias por cuidado, posibilidad de teletrabajo, etc.).

La tabla también muestra la proporción de ocupados/as que tienen menores a cargo en el hogar. En todos los sectores, una parte significativa de los trabajadores convive con menores de 18 años (entre 41,8% y 62,5%). Esto subraya la pertinencia de la discusión sobre los cuidados y cómo su provisión afecta la posibilidad de trabajar. Es interesante notar que sectores con alta proporción de mujeres ocupadas, como Enseñanza o Servicios sociales y de salud, también tienen porcentajes relevantes de trabajadores con menores a cargo, lo que pone de manifiesto la doble jornada que muchas mujeres enfrentan.

Preguntas Frecuentes sobre el Trabajo y los Cuidados en Argentina

A continuación, respondemos algunas preguntas comunes basadas en la información presentada:

¿Cuál es la actividad económica más importante en Argentina según las mediciones de valor?

Al asignarle un valor económico, el Trabajo Doméstico y de Cuidados No Remunerado (TDCNR) emerge como la principal actividad económica del país, superando a sectores tradicionales como la industria o el comercio.

¿Cómo afectó la pandemia de COVID-19 al peso del TDCNR en la economía?

La pandemia incrementó notablemente el peso del TDCNR en el PBI, aumentándolo entre 5,9 y 7,1 puntos porcentuales. Esto se debió principalmente al cierre de instituciones de cuidado (escuelas, etc.) y al mayor tiempo en los hogares, lo que aumentó la demanda de estas tareas no remuneradas.

¿Quiénes son los principales responsables del TDCNR y cuál es el impacto en la desigualdad de género?

El TDCNR recae mayoritariamente sobre las mujeres, reproduciendo y profundizando la desigualdad de género. La mayor carga de cuidados dificulta la inserción y permanencia de las mujeres en el mercado laboral formal.

¿Cómo impacta la informalidad laboral en el acceso a derechos relacionados con el cuidado?

Los trabajadores en situación de informalidad, que representan un porcentaje alto en sectores como el Servicio doméstico o la Construcción, difícilmente pueden acceder a derechos como licencias por cuidado o acuerdos de trabajo remoto, a diferencia de los trabajadores formales.

¿Por qué es importante medir el TDCNR y contar con datos sobre Uso del Tiempo?

Medir el TDCNR y contar con datos actualizados sobre Uso del Tiempo es crucial para visibilizar su aporte económico real, diseñar políticas públicas que promuevan un sistema de cuidados más equitativo y justo, y cerrar las brechas de desigualdad, especialmente las de género.

En conclusión, el reconocimiento y la valorización del Trabajo Doméstico y de Cuidados No Remunerado son pasos esenciales para comprender la verdadera dinámica económica de Argentina y para avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria, donde las tareas de cuidado dejen de ser una carga privada e invisible para convertirse en una responsabilidad social y colectiva.

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