13/08/2019
Marsella, la segunda ciudad más grande de Francia y un importante puerto en el mar Mediterráneo, posee una fama que se cimenta en múltiples pilares a lo largo de su dilatada historia. No es solo un punto geográfico de relevancia; es un crisol de culturas, un centro económico vital y un lugar con profundas raíces históricas que se manifiestan en sus símbolos y en la vida cotidiana de sus habitantes.

Desde la antigüedad, su estratégica posición geográfica la ha convertido en un lugar de encuentro y tránsito, configurando una identidad única que la distingue de otras ciudades europeas. Su evolución a través de los siglos, marcada por periodos de auge y desafíos, ha forjado una urbe resiliente y vibrante, cuya fama trasciende las fronteras francesas.
Símbolos con Historia
La identidad de Marsella se expresa de manera tangible a través de sus símbolos tradicionales, como el escudo de armas y la bandera, cuyo origen se remonta a la Edad Media. El blasón, descrito heráldicamente como un campo de argén o plata con una cruz de azur, es una representación antigua y significativa. Las primeras muestras de este blasón se encuentran en manuscritos iluminados de finales del siglo XIII o principios del XIV, vinculados a la época de las cruzadas.
Este escudo tradicional ganó difusión con la imprenta a partir del siglo XVI y fue empleado en documentos, monedas y en la arquitectura oficial de la ciudad. A lo largo del tiempo, y siguiendo las tendencias artísticas de cada época, se añadieron ornamentos exteriores, enriqueciendo su complejidad. El edicto de Colbert en 1699 confirmó su uso, aunque la Revolución Francesa, con su supresión de la heráldica en 1790, interrumpió temporalmente esta tradición. Sin embargo, tras la rehabilitación en 1809, aunque brevemente se incluyeron abejas y un navío, el escudo tradicional fue retomado en 1815, añadiendo elementos como un león con caduceo (símbolo de Mercurio) y un toro con un tridente como tenantes, y una corona mural desde 1833. Posteriormente, en 1883, se difundieron nuevos añadidos como una cornucopia y la divisa latina «Massilia civitas», junto a otro lema, «Actibus immensis urbs fulget Massiliensis», que significa «La Ciudad de Marsella brilla por sus grandiosas acciones». Estos símbolos no son meros diseños; encapsulan siglos de historia y orgullo local.
Un Mosaico Humano: La Diversidad Demográfica
Quizás uno de los aspectos más distintivos y fuente de su fama sea el carácter cosmopolita de Marsella, resultado directo de su condición de principal puerto mediterráneo. A lo largo de los siglos, ha sido puerta de entrada y lugar de asentamiento para gentes de diversas procedencias, creando un mosaico cultural único en Francia.
Ya a finales del siglo XVIII, una parte significativa de su población era extranjera, con importantes comunidades procedentes de Italia (especialmente Génova y Piamonte), España y Grecia. Esta tendencia se intensificó en los siglos XIX y XX. Griegos e italianos continuaron llegando, de tal forma que durante la primera mitad del siglo XX, se estima que hasta el 40% de la población tenía origen italiano. Otros flujos migratorios notables incluyeron a rusos en 1917, armenios tras 1915 y 1923, españoles que huyeron de la Guerra Civil en 1936, inmigrantes del Magreb entre las dos guerras mundiales, y los pieds-noirs procedentes de Argelia y Comoras.
Actualmente, esta diversidad se refleja en las estadísticas. Se considera que hasta un tercio de la población marsellesa es de origen italiano, compitiendo en proporción con la nacionalidad francesa nativa. Además, Marsella alberga la mayor cantidad de corsos y armenios del país. Otras comunidades importantes incluyen árabes del norte de África y bereberes (constituyendo aproximadamente el 25% de la población total), turcos, comoranos, chinos y vietnamitas.
La crisis financiera reciente en Europa también ha impactado la demografía de Marsella, con un notable incremento de inmigrantes europeos. Entre 2009 y 2012, por ejemplo, el número de inmigrantes españoles, portugueses, italianos, rumanos y polacos en el sur de Marsella se duplicó. Solo la comunidad española creció un 107% en ese periodo, pasando de 5300 a 11 000 personas.
Esta riqueza demográfica se manifiesta también en la diversidad religiosa. Si bien la mayoría de la población se declara católica (alrededor de 600 000 fieles), Marsella cuenta con importantes comunidades musulmanas (entre 150 000 y 200 000), una numerosa comunidad judía (80 000, lo que la convierte en la tercera ciudad con mayor población judía de Europa), una significativa presencia de la Iglesia apostólica armenia (80 000), así como protestantes (20 000), ortodoxos (10 000) y budistas (3000).
La siguiente tabla compara algunas de las comunidades de origen o religiosas importantes mencionadas en la ciudad, basándose en las cifras proporcionadas:
| Grupo | Población Estimada | Notas |
|---|---|---|
| Católicos | 600 000 | Religión declarada mayoritaria |
| Musulmanes | 150 000 - 200 000 | Segunda comunidad religiosa |
| Origen Italiano | ~ 1/3 de la población total | País de origen más representado |
| Magrebíes (incl. Argelinos) | ~ 70 000 | Mayor minoría étnica por número |
| Origen Comorano | ~ 45 000 | Segunda minoría más amplia |
| Judíos | 80 000 | Tercera ciudad con mayor población judía de Europa |
| Iglesia Apostólica Armenia | 80 000 | Importante comunidad |
| Protestantes | 20 000 | Comunidad significativa |
| Ortodoxos | 10 000 | Comunidad |
| Budistas | 3000 | Comunidad |
Es esta amalgama de orígenes, historias y creencias lo que confiere a Marsella su carácter vibrante y su reputación de ciudad abierta y multicultural.
Un Motor Económico: El Puerto y Más Allá
La fama de Marsella está intrínsecamente ligada a su economía, tradicionalmente centrada en su puerto. Históricamente, sirvió como el principal punto de conexión del Imperio francés con sus colonias en el norte de África, como Argelia, Marruecos y Túnez.
Hoy en día, el viejo puerto (Vieux Port), aunque ya no es el centro de la actividad comercial a gran escala, se ha transformado en uno de los principales atractivos turísticos. Su reconversión lo ha llenado de cafés, bares y hoteles, convirtiendo el turismo en una fuente de ingresos fundamental para la ciudad. La pesca, aunque a menor escala que antaño, sigue siendo relevante para la economía local y es un pilar de la aclamada gastronomía marsellesa, con las capturas frescas del día siendo un reclamo constante en los restaurantes.
La verdadera columna vertebral de la economía portuaria actual es el Nuevo Puerto (Port Autonome de Marsella), un moderno complejo de contenedores y transporte. Este puerto es de vital importancia para el comercio mediterráneo. Una parte considerable del tráfico portuario está relacionado con el petróleo, lo que lo posiciona como el puerto más importante de Francia en este sector y el tercero de Europa. Sin embargo, este crecimiento enfrenta desafíos relacionados con los ataques a infraestructuras petroleras y la creciente conciencia social sobre el medio ambiente.
Más allá del puerto, Marsella es un centro importante de comercio e industria en Francia. Cuenta con una excelente infraestructura que incluye carreteras, el propio puerto y un aeropuerto de relevancia. El área metropolitana, Marseille Provence Métropole, alberga cientos de compañías, muchas de ellas pequeñas empresas. Sin embargo, también es sede de corporaciones de talla mundial como CMA CGM, la tercera compañía global en transporte de contenedores; el Grupo Eurocopter, un fabricante líder de helicópteros; y la corporación EADS.
Recientemente, la ciudad ha experimentado un notable crecimiento en el sector servicios. A pesar de haber superado una crisis en las décadas de 1970 y 1980, y aunque aún no alcanza la magnitud económica de París o las regiones industriales del noreste, Marsella ha sido reconocida por su dinamismo. El diario financiero L'Expansion la galardonó como la ciudad más dinámica de Francia, destacando la creación de cerca de 7200 compañías desde el año 2000.
La ciudad también está conectada al río Ródano por un canal y cuenta con grandes instalaciones para el transporte aéreo y ferroviario. Cerca se encuentra el gran puerto petrolero de Fos-sur-Mer, desarrollado a partir de la década de 1960, que complementa la actividad portuaria principal.
La industria en el área metropolitana es variada, predominando sectores como el hierro y el acero, productos químicos, productos de plástico y metal, construcción naval, refino de petróleo, materiales para la construcción, producción de alcohol, industria alimentaria y la industria aeronaval. Esta diversificación contribuye a la robustez de su economía.
Conectando el Mundo: Transporte en Marsella
La fama de una ciudad también reside en su accesibilidad y su infraestructura de transporte, y Marsella destaca en este aspecto. Cuenta con un aeropuerto internacional, el aeropuerto de Marsella Provenza, situado a 27 kilómetros en la comuna de Marignane. Este aeropuerto es el tercero más transitado de Francia (excluyendo los de París) en cuanto a tráfico de pasajeros y el segundo en carga de tráfico.
Dentro de la ciudad, el Metro de Marsella es un pilar del transporte público, con dos líneas que conectan puntos clave. La Línea 1 (azul) opera entre Castellane y La Rose, inaugurada en 1977 y ampliada posteriormente. La Línea 2 (roja) une Sainte-Marguerite/Dromel y Bougainville, abierta entre 1984 y 1987. Complementando el metro, los usuarios también disponen de una línea de tranvía.
La estación Saint Charles es la principal estación de tren de la ciudad, con una larga historia desde su inauguración en 1848, sirviendo como nudo crucial para el transporte ferroviario.
El sistema de autobuses, operado principalmente por la RTM (Régie des Transports de Marseille) y empresas como Aubagnais, que cubre 24 líneas urbanas y conexiones con 11 poblaciones periféricas, es extenso. Existen Pôles d’Echanges (intercambiadores) donde se facilitan las conexiones entre los diferentes modos de transporte (tren, autobús, coche). Adicionalmente, los Bus du Soleil conectan Marsella con sus alrededores.
El uso de la bicicleta es popular en Marsella, y las compañías de transporte público a menudo permiten el transporte de ciclos con cargos mínimos, como ocurre en los trenes de la SNCF. La ciudad cuenta con rutas especiales para bicicletas y una oferta de empresas de alquiler.
En cuanto a la red de carreteras, Marsella está bien conectada. La A-7, conocida como la Autoroute du Soleil, la une con el norte y el oeste, incluyendo Lyon. La A-51 conecta Marsella con Grenoble a través de Aix-en-Provence. La A-50 la une con Toulon, y la A-8 conecta la Costa Azul con el este. Esta infraestructura de transporte es vital para su rol económico y turístico.
Preguntas Frecuentes sobre la Fama de Marsella
Responderemos a algunas preguntas comunes sobre qué hace famosa a Marsella, basándonos en la información disponible.
¿Cuál es el símbolo más antiguo de Marsella?
El símbolo más antiguo conservado es el escudo de armas con la cruz de azur en campo de plata, datado a finales del siglo XIII o principios del XIV.
¿Por qué se considera a Marsella una ciudad muy diversa?
Su diversidad se debe principalmente a su historia como importante puerto, que ha atraído flujos migratorios constantes de diversas partes del mundo, incluyendo Italia, España, Grecia, países del Magreb, Comoras, Armenia y más recientemente de otros países europeos.
¿Qué papel juega el puerto en la economía actual de Marsella?
El Nuevo Puerto es fundamental, manejando transporte de contenedores y, sobre todo, de petróleo, siendo el puerto petrolero más importante de Francia y el tercero de Europa en este tipo de tráfico.
Además del puerto, ¿qué otras actividades económicas son importantes en Marsella?
El turismo, especialmente en el Vieux Port, es una fuente crucial de ingresos. También es un centro de comercio e industria, con presencia de grandes compañías de transporte marítimo, aeroespacial y de helicópteros, además de un sector servicios en crecimiento.
¿Marsella ha superado sus dificultades económicas pasadas?
Sí, aunque experimentó una grave crisis en los años 70 y 80, la ciudad lanzó programas de rehabilitación urbana y ha mostrado un notable dinamismo económico desde el 2000, con una alta creación de empresas.
¿Cómo es el transporte público en Marsella?
Cuenta con un sistema de metro de dos líneas, una línea de tranvía, una extensa red de autobuses y la principal estación de tren (Saint Charles), además de estar bien conectada por autopistas y tener un importante aeropuerto internacional cercano.
En conclusión, la fama de Marsella es un tapiz tejido con hilos de historia portuaria, una diversidad cultural inigualable, una economía dinámica adaptada a los tiempos modernos y una infraestructura de transporte que la conecta con el resto de Francia y el mundo. Es una ciudad que, a pesar de sus desafíos, brilla por sus grandiosas acciones y su espíritu indomable.
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