¿Por qué se llama turrón de Doña Pepa?

Turrón de Doña Pepa: El Sabor del Milagro

30/03/2023

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Octubre en Perú es un mes teñido de morado, un color que evoca la profunda devoción al Señor de los Milagros. Las calles se visten de fervor y una fragancia particular inunda el aire: la del Turrón de Doña Pepa, un dulce emblemático cuya historia está íntimamente ligada a esta venerada imagen. Este postre, más que un simple manjar, es un símbolo de fe, tradición y gratitud que acompaña la procesión del Cristo Moreno, marcando el ritmo de uno de los meses más importantes en el calendario cultural y religioso peruano.

¿Qué tiene que ver el turrón con el Señor de los Milagros?
Turrón de doña Pepa: dulce tributo al Señor de los Milagros - Municipalidad Distrital de MirafloresMunicipalidad Distrital de Miraflores. El turrón de doña Pepa está asociado al Señor de los Milagros, merced a la gracia que concedió a una negra esclava del valle de Cañete, allá por el siglo XVII.
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El Señor de los Milagros y el Mes Morado

La historia del Señor de los Milagros se remonta al siglo XVIII. Su imagen, pintada en un humilde muro de adobe en una ermita, sobrevivió milagrosamente al devastador terremoto que asoló Lima el 28 de octubre de 1746. Mientras la ciudad quedaba en ruinas, la frágil pared con la imagen del Cristo Morena permaneció intacta, un evento que fue interpretado como una señal divina y que dio origen a la inmensa devoción que perdura hasta hoy. El mes de octubre, en conmemoración a este suceso y al color del hábito que visten sus devotos, se conoce popularmente como el "mes morado". Es un periodo de reflexión, procesiones multitudinarias y, por supuesto, de disfrutar de tradiciones gastronómicas muy arraigadas.

Doña Pepa: La Esclava, el Milagro y el Dulce

Es aquí donde entra en escena la figura legendaria de Josefa Marmanillo, cariñosamente conocida como Doña Pepa. La tradición popular cuenta que Doña Pepa, una esclava de ascendencia africana reconocida por sus habilidades culinarias, padecía una enfermedad que le causaba la pérdida de movilidad en sus brazos, una aflicción que le impedía trabajar y subsistir. Desesperada, viajó a Lima con la esperanza de encontrar alivio y, movida por su fe, asistió a una de las procesiones del Señor de los Milagros para pedir su intercesión.

Según la leyenda, Doña Pepa hizo una promesa al Cristo de Pachacamilla: si le devolvía la salud y la movilidad de sus brazos, ella crearía un dulce único en su honor y lo ofrecería cada año durante las festividades de octubre. Milagrosamente, Doña Pepa se recuperó por completo. Cumpliendo su promesa, regresó a su hogar y, utilizando su destreza, ideó un postre que se convertiría en un ícono: el turrón que hoy lleva su nombre.

El Turrón de Doña Pepa Tradicional: Capas de Sabor y Devoción

El turrón original creado por Doña Pepa era una ingeniosa combinación de texturas y sabores. Consistía en palitos de masa elaborados principalmente con harina, manteca, yema de huevo y un toque distintivo de anís. Estos palitos eran horneados hasta alcanzar una textura crujiente y se disponían en capas alternadas.

Lo que unía y daba vida a estas capas era una generosa cantidad de miel. Esta miel se preparaba tradicionalmente a base de chancaca, un edulcorante derivado de la caña de azúcar, al que se le añadían frutas y especias para aromatizarla, como cáscara de naranja, piña o membrillo. La miel, densa y aromática, se vertía sobre las capas de masa, penetrando en los palitos y creando una estructura firme pero tierna al corte. Finalmente, el turrón era decorado con pequeñas grageas de colores, aportando un toque festivo y visualmente atractivo.

Con el paso del tiempo, el turrón de Doña Pepa se popularizó enormemente, especialmente durante el mes de octubre. Las panaderías y hogares limeños lo preparaban y vendían o compartían, convirtiéndose en una parada obligatoria para los devotos y asistentes a las procesiones. Se consume como postre después del almuerzo o, de manera muy peruana, a la hora del té o del lonche. Su presencia en las mesas y en las calles durante el mes morado es tan fuerte que se ha consolidado como un símbolo inconfundible de la identidad peruana y de la devoción al Señor de los Milagros.

Evolución y Refinamiento: El Turrón en el Siglo XXI

Aunque la receta tradicional sigue siendo el corazón del turrón de Doña Pepa, en las últimas décadas ha experimentado una interesante evolución, impulsada por chefs y pasteleros que buscan refinar y elevar este clásico postre. La base de la receta se mantiene, pero se han introducido mejoras y variaciones:

  • Masa: Algunos pasteleros han reemplazado la manteca de cerdo tradicional por mantequilla, buscando una textura más delicada y un sabor diferente. Se presta más atención al punto de horneado para asegurar una textura crujiente pero que no sea excesivamente dura.
  • Miel: Es quizás donde más innovación se ha visto. Si bien la chancaca sigue siendo la base, se experimenta con una mayor variedad de frutas y especias para aromatizarla. Se usan hojas de higo, peras, membrillos, piñas, duraznos, manzanas, naranjas, limones, e incluso especias como canela y clavo. El objetivo es lograr una miel más frutada, aromática y con el punto justo de acidez para equilibrar el dulzor. La consistencia de la miel es crucial: ni tan líquida que se derrame, ni tan dura que se pegue a los dientes.
  • Presentación: Han surgido los llamados "turrones joya", con presentaciones más sofisticadas y decoraciones cuidadas, a menudo en colaboración con diseñadores.
  • Variaciones: La influencia del turrón de Doña Pepa ha trascendido su forma original, dando lugar a helados, tartas de queso, bombas y otros postres inspirados en su sabor característico de masa anisada y miel frutada.

Estos refinamientos han dado como resultado turrones artesanales que, según los expertos, son más ligeros, delicados y complejos en sabor, sin perder la esencia que los hace reconocibles.

Expertos y Sus Creaciones Notables

La búsqueda de la perfección en el turrón de Doña Pepa ha llevado a varios pasteleros y chefs a desarrollar sus propias versiones distintivas. Aquí destacamos algunos ejemplos mencionados:

El Señorío de Sulco (Flavio Solórzano)

Flavio Solórzano ha innovado en su miel utilizando zapallo camote, una calabaza madura que aporta dulzor y textura. Ha ajustado las proporciones de agua y fruta y reducido el tiempo de cocción para una miel muy afrutada y viva. Utiliza una gran cantidad de fruta por kilo de turrón. Sus presentaciones son también especiales, a veces en cajas de madera pintadas o envueltas en tela morada que evoca el hábito del Señor de los Milagros.

La Teoría de los 6 cafés (Alessandra Ribeyro)

Aunque especializados en café, su turrón destaca. Utiliza mantequilla y yemas en la masa. Su miel es compleja, con piña, membrillo, fresas, limones, naranjas y especias, buscando una frescura particular.

Alanya (Zara Alanya)

Reconocida internacionalmente, Zara Alanya ofrece un turrón con una masa suave pero firme y una miel frutada equilibrada. Pone énfasis en las notas afrutadas y un punto de acidez. La hoja de higo es un ingrediente clave para ella, aportando notas herbáceas y afrutadas. Usa grageas muy pequeñas para la textura.

¿Quién fue el creador del turrón?
Los orígenes del turrón en España llegaron de mano de los Árabes que habitaron la misma desde el 711 hasta 1492. Posiblemente el pueblo musulmán fue quien introdujese la costumbre de mezclar frutos secos con la miel en nuestras tierras para la repostería.

Tanta

Este local ofrece una miel hecha con una rica mezcla de chancaca y frutas como membrillos, piñas, duraznos, manzanas, naranjas e higos. La masa es suave y quebradiza, con toques de anís tostado y ajonjolí. Destaca por su armado cuidadoso que asegura la distribución homogénea de la miel y su decoración festiva con higos secos y corazones de azúcar.

Grimmy Chocolatería (Grimmy del Solar)

Con una larga trayectoria desde 1993, Grimmy prepara su turrón basándose en una antigua receta familiar de su bisabuela. Su enfoque es la frescura, horneando los palitos a diario, y una miel abundante y equilibrada entre la chancaca y las frutas. Los sirve en eventos y los vende en cajas durante octubre.

Kalatanta (Andrés Ugaz y Gabriela West)

Inicialmente un taller para restaurantes, ahora venden al público. Su turrón de Doña Pepa, disponible en octubre, presenta una miel de sabor suave con notas de canela y cítricos.

Preguntas Frecuentes sobre el Turrón de Doña Pepa

A continuación, respondemos algunas dudas comunes sobre este icónico postre:

¿Por qué se come el Turrón de Doña Pepa en octubre?

Se consume tradicionalmente en octubre debido a su origen ligado a la historia de Doña Pepa y el milagro que recibió del Señor de los Milagros. Doña Pepa prometió ofrecer su dulce en honor al Cristo Moreno durante el mes de su festividad, y esta tradición ha perdurado a lo largo de los siglos.

¿Quién inventó el Turrón de Doña Pepa?

Según la leyenda y la tradición peruana, fue inventado por Josefa Marmanillo, conocida como Doña Pepa, una esclava de ascendencia africana que vivió en el siglo XVIII.

¿De qué está hecho el Turrón de Doña Pepa?

Principalmente consta de dos componentes: palitos de masa hechos con harina, manteca (o mantequilla), yema y anís, y una miel elaborada con chancaca (melaza de caña de azúcar) y diversas frutas y especias aromáticas. Se decora con grageas de colores.

¿El Turrón de Doña Pepa es el mismo que el turrón español?

No. Aunque comparten el nombre "turrón", son dulces muy diferentes. El turrón español (como el de Jijona o Alicante) se basa principalmente en almendras y miel o azúcar, con texturas que van de blandas a duras. El Turrón de Doña Pepa es un postre a base de masa horneada unida por una miel de chancaca y frutas, con una textura más tierna y pegajosa.

¿Solo se puede encontrar Turrón de Doña Pepa en octubre?

Tradicionalmente, su mayor consumo y disponibilidad se concentra en octubre. Sin embargo, debido a su popularidad y demanda, muchas panaderías y tiendas, especialmente en Lima, lo venden durante todo el año.

Un Dulce que Trasciende el Tiempo

El Turrón de Doña Pepa es mucho más que un simple postre; es un pedazo de la historia y la cultura peruana. Cada capa de masa y cada gota de miel cuentan la historia de fe de una mujer y la devoción de un pueblo. A pesar de las innovaciones y las nuevas interpretaciones, la esencia de este dulce perdura, conectando generaciones y manteniendo viva una tradición que endulza el mes morado y el corazón de quienes lo prueban. Es un testimonio comestible de que la fe y la gratitud pueden dar vida a algo verdaderamente delicioso y duradero.

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