28/11/2011
La napolitana es uno de esos placeres sencillos que encontramos en panaderías y cafeterías, un bollo que nos atrae con su promesa de hojaldre crujiente y un relleno reconfortante. Este famoso producto de pastelería, considerado un tipo de bollo perteneciente a la familia de las viennoiseries, es reconocido por su característica forma rectangular y aplastada, resultado de ser envuelto en una masa de hojaldre que comparte similitudes con la utilizada para elaborar los clásicos croissants.

En su versión más tradicional y quizás la más extendida, la napolitana se presenta rellena de una generosa porción de chocolate o de una suave y cremosa crema pastelera. Estas dos variantes dulces son las que inmediatamente vienen a la mente al pensar en este bollo. La napolitana de chocolate, en particular, es tan popular que a menudo se la conoce simplemente como «napolitana de chocolate» o «top de chocolate», destacando el relleno como su principal atractivo. En ocasiones, para añadir un toque extra de textura y sabor, la superficie de la napolitana puede estar recubierta de almendras tostadas.
Sin embargo, la versatilidad es una de las grandes virtudes de la napolitana. Aunque las versiones dulces son las más icónicas, este formato de bollo de hojaldre envuelto también se presta maravillosamente a rellenos salados. Esto amplía su atractivo y la convierte en una opción ideal no solo para el desayuno o la merienda, sino también como un tentempié a cualquier hora del día. La capacidad de adaptarse tanto a sabores dulces como salados es lo que la hace tan querida por un público amplio y diverso.
¿Qué Contiene Exactamente una Napolitana?
Como hemos mencionado, el corazón de una napolitana reside en su relleno, envuelto en una masa de hojaldre que debe ser a la vez suave por dentro y crujiente por fuera. Las napolitanas dulces más comunes albergan en su interior una barra de chocolate fundido tras el horneado o una porción de crema pastelera sedosa y dulce. Estos son los rellenos que definen la identidad de la napolitana en el imaginario colectivo.
La masa utilizada es clave para su textura y forma. Derivada de la misma masa que se emplea para los croissants, el hojaldre le confiere esas capas aireadas y crujientes tan características al morder. La forma rectangular y aplastada es el resultado del proceso de enrollado y corte de esta masa con el relleno en su interior. La capa superior, a veces brillante por un glaseado o espolvoreada con azúcar, puede decorarse opcionalmente con almendras tostadas, aportando un contraste de sabor y textura.
Más Allá del Dulce: Las Variantes Saladas
Si bien la napolitana es predominantemente conocida por sus versiones dulces, existe una interesante variante salada que expande su potencial. Esta versión salada es un claro ejemplo de cómo la estructura de la napolitana puede adaptarse a otros sabores, ofreciendo una alternativa para quienes prefieren un bocado menos azucarado.
La napolitana de jamón y queso es una de las variantes saladas más populares. Sin embargo, el concepto puede ir mucho más allá del simple jamón y queso. Algunas preparaciones saladas de napolitana pueden contener una variedad de ingredientes que recuerdan a los de una pizza, todos envueltos en esa misma masa de hojaldre suave y crujiente. Los ingredientes mencionados para una de estas variantes saladas incluyen quesos diversos, jamón, tomate, pimentón, champiñón, orégano y aceituna. Es, en esencia, como tener los sabores de una pizza envueltos en una masa de bollo hojaldrado, ofreciendo una experiencia de sabor única.

El Misterio de su Nombre y Origen
A pesar de llamarse «napolitana», un nombre que sugiere una procedencia directa de Nápoles, Italia, su verdadero origen no está claro y es objeto de debate. La cultura popular las ha bautizado así, pero la teoría más extendida apunta a que su origen no es napolitano en absoluto. Curiosamente, en la gran mayoría de los idiomas fuera de España, la versión de este dulce rellena de una barra de chocolate se conoce como pain au chocolat, un término francés que significa literalmente «pan con chocolate». Esta denominación francesa da una fuerte pista sobre su posible origen, sugiriendo que podría proceder de Francia, al igual que los croissants, con cuya masa comparte parentesco.
La etimología del nombre «napolitana» en español parece tener una raíz completamente diferente y bastante peculiar, alejada de la geografía italiana. Según algunas teorías respaldadas por análisis literarios, el nombre podría remontarse a principios del siglo XVI y estar relacionado con una mención en la copla XXXIV de la Carajicomedia, un poema satírico de la época. En este texto se alude a una figura conocida como «La Napolitana», descrita como una ramera cortesana de gran fama y corpulencia. El análisis crítico de esta obra sugiere que esta mención podría ser una alusión velada, mediante el uso de la anfibología, a la propia Reina Isabel I de Castilla, la Reina Católica, quien desde el año 1504 ostentaba el título de Reina de Nápoles. Así, el nombre «napolitana» para el bollo podría haber surgido como un gesto de mofa o sátira hacia Isabel I de Castilla, asociando el nombre a la reina que era también reina de Nápoles, en lugar de referirse directamente a la ciudad.
En resumen, aunque en España las llamemos «napolitanas», y su nombre pueda tener una conexión histórica inesperada con una figura real española y un poema satírico, el hecho de que internacionalmente se conozcan como pain au chocolat y que su masa sea similar a la del croissant, inclina la balanza hacia un posible origen francés para este popular bollo de hojaldre.
¿Por Qué Son Tan Populares?
Las napolitanas gozan de una gran popularidad y se comercializan prácticamente en todo el mundo. Este éxito se debe a una combinación de factores que las hacen irresistibles y convenientes.
En primer lugar, su versatilidad es un punto clave. Al ofrecer opciones tanto dulces como saladas, satisfacen diferentes antojos y momentos del día. Son perfectas para el desayuno, acompañando un café o un zumo, o para la merienda, como un dulce o salado capricho. Esta capacidad de adaptarse a distintos momentos de consumo asegura una alta rotación.
Además de su sabor y versatilidad, la napolitana es un producto muy accesible y fácil de consumir. Su forma rectangular y manejable la hace cómoda para comer sobre la marcha, sin necesidad de cubiertos, lo que encaja perfectamente con el ritmo de vida actual.

Desde una perspectiva de disponibilidad, la napolitana se beneficia de las modernas técnicas de panadería. Muchos establecimientos las ofrecen gracias a la facilidad de trabajar con productos de panadería congelados. Estos bollos vienen a menudo ya preparados y decorados, listos para ser horneados en pocos minutos, lo que garantiza que se puedan disfrutar recién hechos con su hojaldre crujiente en cualquier momento.
Su atractivo trasciende las edades; gustan tanto a niños como a adultos. Los rellenos, ya sean de chocolate fundido, crema pastelera suave o una combinación sabrosa de ingredientes salados, suelen ser generosos, lo que contribuye a la satisfacción del cliente y a que se conviertan en un «top de ventas» en muchos lugares.
En algunas zonas de España, como parte de Navarra y el País Vasco, a las napolitanas se les conoce con otro nombre: «garrotes». Esta denominación regional es una muestra más de cómo un producto tan popular puede adquirir identidades locales, aunque la esencia del bollo de hojaldre relleno permanezca la misma.
Napolitana vs. Pain au Chocolat: ¿Son lo mismo?
Esta es una pregunta común dada la similitud de la descripción. En esencia, lo que en España llamamos napolitana de chocolate es, en la mayoría de los lugares francófonos y a nivel internacional, conocido como pain au chocolat. Ambos términos se refieren a un bollo hecho de masa de hojaldre, a menudo la misma que la del croissant, que envuelve una o dos barras de chocolate negro. La principal diferencia radica en el nombre y en la posible extensión del término en España para incluir también la variante de crema pastelera e incluso las saladas bajo el paraguas de «napolitana», mientras que pain au chocolat se refiere específicamente a la versión de chocolate.
La teoría de que el origen sea francés se ve reforzada por esta denominación internacional. El pain au chocolat es un clásico de la panadería francesa, parte de su tradición de viennoiseries. La napolitana, tal como la conocemos, parece ser la adaptación española de este bollo, manteniendo la forma y la masa, pero adoptando un nombre local con una historia etimológica particular y expandiendo los tipos de relleno.
Tabla Comparativa: Variantes de la Napolitana
| Tipo Principal | Relleno Clásico | Variante Salada (Ejemplo) | Nombres Alternativos Conocidos |
|---|---|---|---|
| Dulce | Chocolate, Crema Pastelera | N/A | Napolitana de chocolate, Top de chocolate, Garrotes (en ciertas regiones) |
| Salada | Jamón y Queso, o mezcla tipo pizza | Quesos, jamón, tomate, pimentón, champiñón, orégano, aceituna | Napolitana de jamón y queso, Garrotes (en ciertas regiones) |
Esta tabla simple ilustra la dualidad de este popular bollo, capaz de satisfacer tanto a los amantes de lo dulce como a los de lo salado con su base común de hojaldre crujiente.

Preguntas Frecuentes sobre la Napolitana
¿Cuál es el origen real de la napolitana?
Aunque su nombre sugiere Nápoles, la teoría más aceptada es que su origen es francés, siendo esencialmente lo mismo que el pain au chocolat. El nombre en español podría estar relacionado con una alusión satírica a Isabel I de Castilla.
¿Las napolitanas son siempre dulces?
No. Aunque las de chocolate y crema pastelera son las más tradicionales, existen populares variantes saladas, como las de jamón y queso o con ingredientes tipo pizza.
¿Qué es una viennoiserie?
Es un tipo de producto de panadería que se elabora con una masa levada enriquecida, a menudo similar a la del pan pero con adición de huevos, mantequilla, azúcar y a veces leche. Los croissants y el pain au chocolat (y por tanto la napolitana) son ejemplos clásicos de viennoiseries.
¿Se les llama de otra forma en España?
Sí, en algunas zonas del norte de España, como parte de Navarra y el País Vasco, a las napolitanas se les conoce comúnmente como «garrotes».
¿La masa de la napolitana es igual a la del croissant?
Sí, la masa base de hojaldre utilizada para las napolitanas es la misma que se emplea para hacer los croissants, lo que explica su textura hojaldrada y crujiente.
En conclusión, la napolitana es un bollo de hojaldre fascinante, no solo por su delicioso sabor y su versatilidad para albergar rellenos dulces o salados, sino también por la curiosa historia detrás de su nombre, que parece tener más que ver con la sátira histórica española que con la ciudad italiana de Nápoles. Ya sea rellena de chocolate, crema pastelera o una mezcla salada, sigue siendo un clásico que conquista paladares en todo el mundo.
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