¿Qué es el postre Leguisamo?

Postre Leguisamo: Historia y Sabor Porteño

22/10/2003

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En el corazón de la rica tradición gastronómica de Buenos Aires, ciertos postres no son solo una combinación de sabores y texturas, sino verdaderos símbolos con historias que se entretejen con la cultura y los personajes de la ciudad. Uno de estos íconos es el Postre Leguisamo, un dulce legendario cuya creación está ligada a figuras tan emblemáticas como el inmortal Carlos Gardel y el célebre jockey uruguayo Irineo Leguisamo, y a un lugar cargado de historia: la Confitería El Molino.

Este postre va más allá de ser una simple delicia para el paladar; es un homenaje a la amistad, a la pasión por el turf y a una época dorada de la capital argentina. Su receta, que ha evolucionado con el tiempo, y su nombre, a menudo escrito de forma popular con 'Z', son parte de su encanto y misterio. Adentrémonos en el relato detrás de este postre mítico.

¿Cuál es el origen de la torta molino?
Lo inventaron a principios del siglo XX en la desaparecida Confitería El Molino, de Buenos Aires. Los pasteleros del Molino crearon este postre como un homenaje a la extinta dinastía de los zares luego de la Revolución Rusa. Lleva pionono, crema de manteca, merengue francés y decoraciones de chocolate.
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El Origen de una Leyenda Dulce: Gardel, Leguisamo y El Molino

La historia del Postre Leguisamo comienza en la década de 1920, en un Buenos Aires vibrante y efervescente. Carlos Gardel, el 'Zorzal Criollo', no solo era un apasionado del tango, sino también un gran aficionado a las carreras de caballos. Su amistad con Irineo Leguisamo, uno de los jockeys más destacados de la época y oriundo de Uruguay, era bien conocida en los círculos del turf y la vida social porteña. Esta camaradería, forjada entre la emoción de las pistas y el disfrute de la buena mesa, sería la chispa que encendería la creación de un postre único.

La Confitería El Molino, situada en un edificio histórico frente al Congreso Nacional, era entonces, y sigue siendo hoy tras su restauración, uno de los puntos de encuentro más importantes de la ciudad. Su dueño en aquel tiempo, Cayetano Brenna, mantenía una estrecha relación de amistad con Gardel. Compartían no solo el gusto por la gastronomía de calidad que ofrecía El Molino, sino también la pasión por los caballos y las carreras.

Fue en 1927 cuando esta conjunción de amistad, pasión y lugar dio origen al postre. Gardel, tras la victoria de su caballo llamado Lunático, montado precisamente por Leguisamo en una carrera particularmente significativa, quiso celebrar el triunfo y, sobre todo, honrar a su amigo jockey. Se dirigió a su amigo Brenna en El Molino y le hizo un pedido especial: crear un postre que sirviera como un reconocimiento perenne a Irineo Leguisamo y a la victoria compartida. Así, en los hornos y cocinas de la emblemática confitería, nació el Postre Leguisamo.

La Receta Original y su Evolución a Través del Tiempo

La receta original del Postre Leguisamo, tal como fue concebida en 1927, era conocida por ser una verdadera explosión de sabor y calorías. Si bien se creó en honor a un deportista como Leguisamo, la composición inicial distaba mucho de ser ligera, lo cual resulta un dato curioso dada la estricta dieta que debían seguir los jockeys. Los ingredientes clave de esta versión primigenia incluían varias capas que combinaban texturas y dulzuras:

  • Bizcochuelo: Una base esponjosa y aireada.
  • Capas de hojaldre: Aportando una textura crujiente y mantecosa.
  • Marrón glacé: Castañas confitadas, sumando un toque sofisticado y dulzón.
  • Merengue: Ligero y dulce, contrastando con las otras capas.
  • Crema imperial: Una crema rica y untuosa que unificaba el conjunto.

Esta combinación resultaba en un postre complejo y potente, digno de una celebración. Sin embargo, con el paso de los años y la evolución de los gustos y las técnicas pasteleras, la receta original del Leguisamo fue experimentando modificaciones. Se adaptó para satisfacer otros paladares y perhaps, para ser menos intensamente calórica o simplemente para incorporar ingredientes que se volvieron populares en la pastelería argentina.

Entre los añadidos y sustituciones más comunes en las versiones posteriores se encuentran:

  • Crema de manteca: Aportando una riqueza y suavidad diferentes a la crema imperial.
  • Dulce de leche: Un clásico infaltable en la pastelería argentina, que se integró perfectamente a la estructura de capas.
  • Almendras: A menudo picadas o fileteadas, utilizadas para decorar o incorporar en las capas, añadiendo un toque crocante y un sabor a fruto seco.

Estas variaciones han dado lugar a que existan distintas interpretaciones del Postre Leguisamo en las confiterías porteñas, aunque todas buscan mantener la esencia de un postre de capas, rico y contundente, que rinde homenaje a su origen.

Leguisamo o Leguizamo: La Curiosidad del Nombre

Un detalle interesante y que forma parte de la identidad del postre es la variación en su escritura. Si bien el apellido del jockey era Irineo Leguisamo (con 'S'), es muy común encontrar el postre escrito como Postre Leguizamo (con 'Z'). Esta alteración popular en la grafía se fue afianzando con el tiempo, probablemente por cuestiones fonéticas o simplemente por un error que se masificó.

Hoy en día, ambas formas son ampliamente aceptadas para referirse a este postre. Esta pequeña particularidad añade un toque de folclore a la historia del dulce, demostrando cómo los nombres propios pueden transformarse en el uso cotidiano y volverse parte de la tradición popular.

¿Qué es el postre Leguisamo?
Según cuenta la historia, la receta original del postre Leguisamo era una verdadera bomba calórica, alejada de las estrictas restricciones alimenticias que debía seguir un jockey. Llevaba bizcochuelo, capas de hojaldre, marrón glacé, merengue y una rica crema imperial.

El Leguisamo Hoy: Símbolo de la Historia Porteña

A pesar de las transformaciones en su receta y la curiosidad de su nombre, el Postre Leguisamo se mantiene como un clásico de la pastelería argentina y, en particular, de la tradición de la Confitería El Molino. Su permanencia en el tiempo habla de su relevancia cultural y de su capacidad para deleitar a nuevas generaciones.

Con la reciente y esperada reapertura de la Confitería El Molino tras un largo período de restauración, el Postre Leguisamo ha vuelto a ocupar un lugar de honor en su menú. Ofrecer este postre nuevamente es un acto de recuperación de la memoria histórica y gastronómica de Buenos Aires, permitiendo que tanto los nostálgicos como los curiosos de la historia porteña puedan saborear un pedazo del pasado.

El regreso del Leguisamo a El Molino no es solo la vuelta de un postre; es la celebración de una historia de amistad, de pasión por el deporte y la gastronomía, y de la resiliencia de un lugar emblemático que reabre sus puertas para seguir escribiendo su legado.

Una Versión Simplificada para Preparar en Casa

Aunque la receta original del Postre Leguisamo es compleja y requiere técnicas de pastelería avanzadas, es posible preparar en casa una versión que capture la esencia de sus capas y sabores característicos. La clave está en combinar bases como bizcochuelo o pionono con texturas crujientes como el hojaldre y cremas untuosas, a menudo incorporando el infaltable dulce de leche.

Aquí te presentamos una idea de cómo podrías abordar una versión casera, inspirada en las adaptaciones populares:

Ingredientes Básicos:

  • Pionono o bizcochuelo fino
  • Hojaldre (puede ser comprado)
  • Dulce de leche repostero
  • Crema pastelera o crema de manteca
  • Merengue francés o suizo
  • Almendras picadas o fileteadas para decorar
  • Fondant (opcional, para cubrir)

Pasos para el Montaje (Ejemplo):

  1. Prepara o adquiere las bases: Hornea un pionono fino o un bizcochuelo rectangular. Si usas hojaldre comprado, hornéalo hasta que esté dorado y crujiente y córtalo en rectángulos del mismo tamaño que el pionono. Prepara o compra merengues secos.
  2. Elabora las cremas: Prepara una crema pastelera clásica o una crema de manteca. Deja enfriar bien.
  3. Montaje por capas: Coloca una capa de pionono o bizcochuelo como base. Cúbrelo con una capa generosa de dulce de leche. Encima, coloca una capa de hojaldre crujiente. Luego, extiende una capa de crema (pastelera o de manteca). Si deseas, puedes añadir trozos de merengue seco o marrón glacé si los tienes. Repite las capas: otra de pionono, dulce de leche, hojaldre, crema. La cantidad de capas dependerá de la altura deseada para el postre.
  4. Cobertura y decoración: La versión clásica a menudo se cubre con fondant blanco para darle un acabado liso y profesional. Sin embargo, también puedes cubrir los laterales y la parte superior con crema de manteca o merengue. Decora los bordes o la superficie con almendras picadas o fileteadas. Si usas merengue para la cobertura, puedes quemarlo ligeramente con un soplete para darle un acabado distinto.
  5. Enfriado: Es fundamental refrigerar el postre por varias horas (idealmente de un día para otro) para que las capas se asienten y los sabores se integren correctamente.

Esta es solo una guía, y las proporciones y el orden de las capas pueden variar según la receta específica que se siga. Lo importante es lograr un equilibrio entre la suavidad del bizcochuelo y las cremas, la crocantez del hojaldre y el merengue, y la dulzura característica del dulce de leche y otros componentes.

Preguntas Frecuentes sobre el Postre Leguisamo

A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre este emblemático postre:

¿Qué es exactamente el Postre Leguisamo?

Es un postre clásico de la pastelería argentina, famoso por ser un postre de capas que combina bizcochuelo, hojaldre, cremas (originalmente crema imperial, hoy a menudo crema de manteca o pastelera), merengue, y en versiones modernas, dulce de leche y almendras. Es conocido por su riqueza y complejidad.

¿Cuál es el origen del Postre Leguisamo?

Su origen se remonta a 1927 en la Confitería El Molino de Buenos Aires. Fue creado a pedido de Carlos Gardel para celebrar la victoria de su caballo montado por su amigo, el jockey Irineo Leguisamo.

¿Cuál era el postre favorito de Carlos Gardel?
Cómo hacer en simples pasos el postre favorito de Gardel Pionono: Batir huevos con azúcar, miel y sal.

¿Quién creó el Postre Leguisamo?

Fue creado por los pasteleros de la Confitería El Molino en 1927, a instancias de Carlos Gardel, quien solicitó un postre en honor a Irineo Leguisamo.

¿Cuáles son los ingredientes principales del Postre Leguisamo?

Los ingredientes varían ligeramente según la versión, pero generalmente incluyen bizcochuelo o pionono, hojaldre, merengue, y alguna crema rica (crema imperial, crema de manteca o pastelera). Las versiones modernas suelen añadir dulce de leche y almendras.

¿Por qué se llama Leguisamo?

Se llama así en homenaje al famoso jockey uruguayo Irineo Leguisamo, amigo de Carlos Gardel, tras una importante victoria en una carrera de caballos.

¿El Postre Leguisamo sigue existiendo?

Sí, es un clásico que aún se encuentra en algunas confiterías tradicionales de Buenos Aires. Con la reapertura de la Confitería El Molino, ha vuelto a estar disponible en su lugar de origen.

¿Hay diferencia entre Postre Leguisamo y Postre Leguizamo?

No, se refieren al mismo postre. Leguizamo con 'Z' es una variación popular en la escritura del nombre del jockey Irineo Leguisamo, cuyo apellido es con 'S'. Ambas grafías son aceptadas para nombrar el postre.

¿Es difícil hacer Postre Leguisamo en casa?

La receta original es compleja. Sin embargo, es posible hacer versiones caseras simplificadas utilizando bases de pionono o bizcochuelo, hojaldre comprado, dulce de leche y cremas caseras, logrando un postre delicioso que evoca el espíritu del original.

El Leguisamo: Más que un Postre, un Pedazo de Historia

En conclusión, el Postre Leguisamo es mucho más que un simple dulce. Es un testimonio de la rica historia y cultura de Buenos Aires, un vínculo tangible con figuras legendarias como Carlos Gardel e Irineo Leguisamo, y un recordatorio del esplendor de lugares como la Confitería El Molino. Su compleja composición de bizcochuelo, hojaldre, cremas y merengue, junto a la curiosidad de su nombre, lo convierten en una pieza fascinante de la pastelería porteña. Ya sea disfrutándolo en su lugar de origen o intentando recrear su magia en casa, el Leguisamo ofrece una experiencia que nutre tanto el paladar como el alma, sumergiéndonos en un relato lleno de sabor e historia.

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