24/04/2024
El tradicional aroma a pan recién hecho y a facturas horneadas se desvanece en numerosos barrios a lo largo y ancho del país. El sector panadero atraviesa uno de sus momentos más difíciles, marcado por un drástico descenso en las ventas y un incesante incremento en los costos operativos. Esta compleja situación ha llevado al cierre de cientos de establecimientos, dejando a su paso pérdidas económicas y, lo que es más doloroso, miles de familias sin su fuente de sustento.

Desde finales del año 2023, un sombrío panorama se cierne sobre las panaderías argentinas. Según datos recientes proporcionados por Martín Pinto, integrante de la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), la cifra de locales que bajaron sus persianas asciende a 1.100 en todo el territorio nacional. Este número, frío en su estadística, representa la desaparición de negocios que, en muchos casos, son el corazón de sus comunidades y el motor económico de familias enteras.
El impacto directo de estos cierres se traduce en la pérdida de miles de puestos de trabajo. Pinto subraya que una panadería de barrio promedio emplea, como mínimo, entre 4 y 5 personas. En la gran mayoría de los casos, estos equipos están conformados por miembros de una misma familia, lo que convierte el cierre de un local en una tragedia para el núcleo familiar que dependía enteramente de esa actividad.
Las Múltiples Causas de un Declive
La crisis que azota al sector no es producto de una única variable, sino de una tormenta perfecta generada por la confluencia de diversos factores económicos. Martín Pinto identifica la devaluación ocurrida en diciembre de 2023 como un golpe inicial sumamente duro. Este evento desencadenó una cascada de incrementos en los precios de las materias primas e insumos esenciales para la elaboración de productos de panadería y pastelería.
A la devaluación se sumaron otros factores de presión sobre los costos fijos de los negocios. El aumento de los alquileres de los locales comerciales y la suba en las tarifas de los servicios públicos, como la electricidad y el gas, se convirtieron en cargas insostenibles para muchos panaderos. Mantener las puertas abiertas se volvió una tarea titánica frente a una estructura de costos que escalaba sin pausa.
El Factor Determinante: La Caída del Consumo
Sin embargo, a pesar de la importancia de los costos crecientes, el integrante de CIPAN es categórico al señalar cuál es el mayor problema que enfrenta el sector: la drástica baja del consumo. La capacidad de compra de los ciudadanos se ha visto severamente afectada, lo que impacta de lleno en las ventas diarias de las panaderías.
Las cifras son elocuentes y preocupantes. Según lo expresado por Pinto, las ventas de pan, un alimento básico en la mesa argentina, han experimentado una caída del 50%. Pero la situación es aún más crítica para otros productos emblemáticos del rubro: las ventas de facturas y pastelería han sufrido un desplome del 78%. Estos porcentajes reflejan un cambio profundo en los hábitos de compra de la población.
La realidad en los despachos de panaderías es desoladora. Pinto describe cómo la gente ya no compra lo que desea, sino lo que su bolsillo le permite. Es común escuchar a los clientes pedir simplemente “un pancito”, buscando la opción más económica que esté a su alcance. Esta situación evidencia la pérdida de poder adquisitivo y cómo las familias se ven obligadas a recortar gastos incluso en productos considerados esenciales o de pequeño disfrute.
Costos de Producción en Escalada Constante
Los panaderos no solo lidian con la falta de ventas, sino también con el aumento constante de los insumos necesarios para trabajar. A principios de abril, la CIPAN se vio obligada a informar un incremento del 12% en el precio del kilo de pan. Esta medida, aunque necesaria para intentar sostener la rentabilidad, fue tomada a regañadientes después de un año sin ajustar los precios, precisamente para intentar evitar los cierres y la pérdida de empleos.
Martín Pinto señalaba en aquel momento que, a pesar de discursos sobre una supuesta desaceleración de la inflación, los costos para el sector seguían subiendo día a día, haciendo insostenible la situación. La verdad es que, como él mismo expresó, “ya era insostenible” mantener los precios sin cambios.
Raúl Santoandre, presidente de la Federación Industrial Panaderil de la provincia de Buenos Aires, brindó ejemplos concretos de esta escalada de precios a principios del mes pasado. La bolsa de 25 kilos de harina, materia prima fundamental, registró un aumento del 10% en cuestión de semanas. Aún más dramático fue el incremento en el precio del cajón de huevos, que pasó de 50.000 a 80.000 pesos en un corto período. Estos saltos en los costos de insumos básicos impactan directamente en la estructura de costos de cada panadería.
Santoandre mencionaba que, para que el negocio fuera viable, el kilo de pan debería venderse alrededor de los $4.000. Sin embargo, la realidad del mercado, marcada por la baja del consumo y la competencia en un contexto de crisis, obliga a venderlo muy por debajo de ese valor, erosionando aún más los márgenes de ganancia.
La Dificultad de Vender Productos de Mayor Valor
La crisis de consumo no afecta por igual a todos los productos. Mientras el pan, por su carácter básico, aún mantiene un nivel de venta (aunque reducido), los productos de pastelería, masas secas o finas, sufren un golpe mucho mayor. Santoandre contaba que muchas panaderías se ven obligadas a vender las facturas del día anterior a precios significativamente inferiores, debido al escaso poder adquisitivo de los clientes.
Esta situación lleva a que muchas panaderías directamente dejen de elaborar productos como bombones, masas secas o finas. La razón es simple pero cruda: si no se venden, la pérdida es del 100% de la inversión en ingredientes y mano de obra. En un contexto de márgenes ajustados y ventas en picada, el riesgo de producir artículos de mayor valor y que no se vendan se vuelve insostenible.
Un Reflejo de la Baja Generalizada del Consumo
La crisis en las panaderías no es un fenómeno aislado, sino un claro reflejo de la baja generalizada del consumo masivo que afecta a múltiples sectores de la economía. Un relevamiento de la consultora Scentia muestra que en marzo el consumo se contrajo un 5,4% interanual y acumula una caída del 8,6% en el primer trimestre del año. Esta tendencia negativa se mantiene por 16 meses consecutivos.
Dentro de este contexto, el rubro Alimentación ha visto sus ventas retraerse un 3,1% en el acumulado del último año, mientras que la categoría Desayuno y Merienda, que incluye muchos productos de panadería y pastelería, sufrió una caída del 6,3%.
Un estudio del Centro RA de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA complementa este panorama, señalando que desde diciembre de 2023 se registra una caída acumulada de casi el 22% en las ventas mayoristas y cerca del 8% en las ventas de supermercados. Según este informe, no se observa una recuperación sostenida en las ventas minoristas, y el deterioro en las ventas mayoristas es aún mayor. Esto se relaciona con el deterioro de los salarios, afectados por el atraso cambiario y la licuación de ingresos en sectores como el público y las jubilaciones, lo que reduce la capacidad de compra de las familias y golpea directamente a negocios como las panaderías.
Comparativa de Caída de Ventas
| Producto | Caída de Venta |
|---|---|
| Pan | 50% |
| Facturas y Pastelería | 78% |
Preguntas Frecuentes
¿Cuántas panaderías cerraron en el último tiempo?
Según datos de la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), alrededor de 1.100 panaderías cerraron en todo el país desde fines de 2023.
¿Cuáles son los principales motivos de los cierres?
Los motivos principales mencionados son la baja del consumo, la devaluación de diciembre de 2023 y el aumento de costos fijos como alquileres y servicios públicos, además del incremento en el precio de las materias primas como harina y huevos.
¿Cómo se le dice a la panadería?
Existen diversas formas de referirse a la panadería, entre ellas: tahona, horno, panificadora, bollería, amasandería.
¿Cómo afectó la crisis a las ventas de pastelería?
La crisis de consumo ha afectado de manera particularmente dura a las ventas de facturas y pastelería, las cuales registraron una caída del 78%. Esto lleva a que muchas panaderías limiten o dejen de elaborar estos productos por el alto riesgo de pérdida si no se venden.
¿Qué impacto tiene el cierre de panaderías en el empleo?
Cada cierre de panadería implica la pérdida de entre 4 y 5 puestos de trabajo en promedio, afectando a miles de familias, ya que muchos de estos negocios son emprendimientos familiares.
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