06/03/2019
Dolli Irigoyen es una figura emblemática de la cocina argentina, reconocida tanto por su maestría culinaria como por su cálida presencia en los medios. Sin embargo, detrás de su exitosa carrera televisiva y docente, existe una historia menos conocida y más sombría que la llevó a cerrar uno de sus restaurantes en el apogeo de su éxito: la implacable ola de inseguridad que azotaba Buenos Aires a finales de los años 90.

El restaurante de Dolli, ubicado en la estratégica esquina de Figueroa Alcorta y Tagle, en una zona considerada segura y transitada por personalidades y figuras públicas, se convirtió en el epicentro de una serie de eventos violentos que culminaron con su cierre definitivo en agosto de 1998. Lo que comenzó como un próspero emprendimiento gastronómico, se vio asediado por la delincuencia de una manera que superó la capacidad de resistencia de cualquier comerciante.

- El Impacto de la Inseguridad: Una Cadena de Robos Brutales
- La Reflexión de Dolli: Más Allá de las Leyes
- De Las Heras al Éxito Mediático: Una Trayectoria Impulsada por la Pasión
- La Transición y el Éxito en El Gourmet
- Dolli Hoy: Docencia, Medios y Legado Familiar
- Preguntas Frecuentes sobre Dolli Irigoyen
El Impacto de la Inseguridad: Una Cadena de Robos Brutales
La decisión de cerrar no fue impulsiva, sino el resultado de una acumulación de incidentes aterradores. En tan solo 18 meses, el restaurante fue asaltado en 18 ocasiones. Esta cifra, en sí misma escalofriante, da cuenta de la persistencia y audacia de los delincuentes. Sin embargo, fue un robo en particular el que colmó la paciencia y minó el espíritu de Dolli y su equipo.
En aquel fatídico día, mientras sonaba la música de Thelonius Monk y el restaurante aún no estaba lleno, tres ladrones irrumpieron con inusitada calma. La situación rápidamente escaló a la violencia. Los asaltantes despojaron de sus pertenencias a empleados y clientes presentes, obligándolos a tirarse boca abajo detrás de la barra. La tensión era palpable, el miedo se apoderó del lugar.
La situación se agravó cuando una pareja entró al restaurante sin percatarse de lo que estaba ocurriendo. Un joven ladrón, confundiéndolos con personal o simplemente exasperado por el equívoco, reaccionó con una furia desmedida. Sin mediar palabra ni usar su arma, tomó una portahielera de hierro y golpeó brutalmente a la pareja. Los que estaban en el suelo solo pudieron escuchar los gritos de horror y dolor. El resultado fue devastador: al hombre le fracturó un brazo y le abrió un tajo en la cabeza, mientras que a la mujer le fracturó cuatro costillas. El piso de parquet quedó manchado de sangre, un mudo testigo de la violencia sin sentido.
Este incidente no fue un hecho aislado, aunque sí el más brutal. Meses antes, cincuenta clientes habían sido asaltados en el mismo lugar, afortunadamente sin disparos en esa ocasión. Veinte días antes del cierre, un policía había sido fusilado en la vereda del restaurante. Estos hechos pintaban un cuadro desolador de una zona que, pese a su aparente seguridad, se había vuelto extremadamente peligrosa.
La Reflexión de Dolli: Más Allá de las Leyes
Dolli Irigoyen, conocida por su resiliencia, se encontró abatida. La presión psicológica y el impacto económico de la delincuencia se volvieron insostenibles. En una conversación con el secretario general de la Presidencia de aquel entonces, Alberto Kohan, Dolli le explicó que cerraría por no poder soportar las consecuencias de la inseguridad, la pérdida de clientela y el pavor a una repetición de los hechos violentos.
Kohan reconoció la dificultad del problema y mencionó ejemplos de otros países con leyes más severas. Sin embargo, Dolli tenía una visión más profunda: "No se trata de lo duras que son las leyes con los delincuentes", afirmó, "Se trata del por qué este tipo de delincuentes, más violentos que nunca. La prueba está en que te pone un policía en la puerta, y lo matan. Entonces, no es suficiente." Esta reflexión pone de manifiesto su percepción de un cambio en el perfil del delincuente, impulsado por una violencia interna que superaba lo imaginable.
El impacto en su personal fue inmediato y dramático. El recepcionista renunció, temiendo por su vida. Una camarera, embarazada y traumatizada por el último robo, tuvo que tomar licencia psicológica. La clientela se desplomó a un 30% en las semanas posteriores al asalto violento. Los costos de seguridad privada se dispararon, haciendo que el negocio dejara de ser rentable, a pesar de las extenuantes jornadas de trabajo de dieciocho horas de Dolli. "Terminás trabajando dieciocho horas y cuando hacés cuentas ese día no llegaste", comentó. La pregunta que resonaba era clara: "¿Por qué continuar? ¿Para qué?".
De Las Heras al Éxito Mediático: Una Trayectoria Impulsada por la Pasión
La historia de Dolli Irigoyen no comienza ni termina con el cierre de su restaurante. Nacida el 19 de diciembre de 1951 en General Las Heras, provincia de Buenos Aires, Dolli Beatriz Irigoyen Fontaine sintió desde muy pequeña una profunda curiosidad por la cocina. Se define a sí misma como empresaria, cocinera y docente, pero su influencia va mucho más allá.
A los 24 años, mientras trabajaba como docente en una escuela rural, abrió su primera pastelería en su pueblo natal. Este fue el primer paso de una carrera dedicada a la gastronomía. Luego, tuvo la oportunidad de encargarse del restaurante del club social de Las Heras, una experiencia que consolidó su pasión por la cocina.

Su talento la llevó a mudarse a la Ciudad de Buenos Aires, donde fue contratada para armar la pastelería y fábrica de pastas de un importante supermercado en San Isidro. Simultáneamente, comenzó a dictar clases de cocina, compartiendo su conocimiento y técnica. Fue en este contexto que recibió su primera propuesta para trabajar en televisión, debutando en Canal 7 y consolidándose más tarde en la señal de cable Utilísima, donde dio clases de cocina durante diez años, convirtiéndose en un rostro familiar y querido en los hogares argentinos.
La Transición y el Éxito en El Gourmet
Durante la década de 1990, antes del cierre forzado, Dolli había expandido su negocio gastronómico, abriendo dos restaurantes en Buenos Aires. El cierre del local de Figueroa Alcorta y Tagle, aunque doloroso y motivado por la inseguridad, la impulsó a aceptar otras propuestas laborales que ya estaban en su camino. Fue entonces cuando se unió al canal de cable El Gourmet.com.
Esta decisión resultó ser un punto de inflexión. El Gourmet la catapultó a la fama en toda Latinoamérica, convirtiéndola en una estrella regional. Su estilo didáctico, su calidez y su expertise en la cocina la convirtieron en una de las comunicadoras más autorizadas y respetadas en materia culinaria. Ha dictado clases magistrales y participado en festivales y certámenes gastronómicos en numerosos países, llevando el arte culinario argentino por el mundo.
Su prestigio internacional la llevó a presidir en dos ocasiones el Bocuse d'Or, la competencia de cocina más importante del mundo, un verdadero orgullo para la gastronomía argentina. También fue nombrada miembro de la Academia Culinaria de Francia, un reconocimiento a su constante aporte y excelencia.
Dolli Hoy: Docencia, Medios y Legado Familiar
Actualmente, Dolli Irigoyen sigue activamente involucrada en el mundo de la cocina. Continúa dictando clases magistrales y participa como invitada especial y jurado en distintos certámenes internacionales. Es consultora gastronómica de El Gourmet.com y es propietaria de Espacio Dolli, un ámbito creativo en Palermo, Buenos Aires, donde trabaja con un equipo de jóvenes cocineros desarrollando nuevas propuestas.
Su presencia en los medios se mantuvo vigente, participando en realities de cocina de gran audiencia. En 2021, fue la encargada de reemplazar a Germán Martitegui en MasterChef Celebrity 1, recibiendo elogios por su rigor y sus emotivas devoluciones, como la que tuvo con Claudia Villafañe. También ha participado en Bake Off Argentina como jurado, demostrando su versatilidad y conocimiento tanto en cocina salada como en pastelería.
En el ámbito personal, Dolli es madre de dos hijos, Ernesto y Francisco, y abuela de cinco nietos: Juan, Tomi (mellizos), Francisca, María Jesús y Florencio. Comparte con frecuencia momentos familiares en sus redes sociales, mostrando su faceta más íntima y el amor por sus nietos, quienes incluso la ayudan con sus publicaciones de recetas. En 2019, Dolli sufrió la pérdida de su esposo, Ernesto Octavio Lanusse Pico Estrada, quien falleció a los 72 años.
Preguntas Frecuentes sobre Dolli Irigoyen
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| ¿Qué le pasó al restaurante de Dolli Irigoyen? | Cerró en agosto de 1998 debido a una ola de inseguridad y violencia, tras sufrir 18 robos en 18 meses, incluyendo un asalto especialmente brutal. |
| ¿Dónde trabajaba Dolli Irigoyen antes de la televisión? | Comenzó con una pastelería en su pueblo natal, Las Heras, y luego se encargó del restaurante del club social local. También trabajó armando la pastelería y fábrica de pastas de un supermercado en San Isidro. |
| ¿Cuántos hijos tiene Dolli Irigoyen? | Tiene dos hijos, Ernesto y Francisco. |
| ¿Cuántos nietos tiene Dolli Irigoyen? | Tiene cinco nietos: Juan, Tomi, Francisca, María Jesús y Florencio. |
| ¿Quién fue el marido de Dolli Irigoyen? | Estuvo casada con Ernesto Octavio Lanusse Pico Estrada, quien falleció en 2019. |
| ¿En qué programas de televisión participó Dolli Irigoyen? | Debutó en Canal 7, tuvo un programa en Utilísima, se consolidó en El Gourmet.com y recientemente participó como jurado o invitada en MasterChef Celebrity y Bake Off Argentina. |
La historia del cierre de su restaurante es un recordatorio de cómo factores externos pueden impactar incluso a las carreras más exitosas. A pesar de este difícil episodio, Dolli Irigoyen demostró una increíble capacidad de adaptación y resiliencia, reinventándose y utilizando su experiencia para seguir creciendo y compartiendo su pasión por la cocina con el mundo.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a ¿Qué le sucedió al restaurante de Dolli? puedes visitar la categoría Gastronomia.
