El Misterio de Doña Petra: Historias Cruzadas

26/02/2019

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El mundo está lleno de historias intrigantes que a menudo se revelan en los rincones menos esperados, ya sea en polvorientos archivos históricos o en relatos contemporáicos que desafían la explicación convencional. En ocasiones, encontramos ecos sorprendentes a través del tiempo y el espacio. Tal es el caso de las figuras envueltas en misterio que llevan el nombre de Doña Petra, dos mujeres singulares cuyas vidas, aunque separadas por siglos y contextos radicalmente distintos, nos invitan a reflexionar sobre la fe, la sanación y lo inexplicable.

¿Cuándo falleció Doña Petra?
En paz descanse Doña Petra 🤍🕊️ Queremos expresar nuestras más sinceras condolencias por el fallecimiento de Doña Petra, una persona muy querida en Coyuca de Benítez, la cual era muy conocida por sus deliciosas empanadas que vendía en la playa, falleció el domingo 24 de este mes, nos comenta su nieto que mucha gente la ...

Nuestro viaje comienza en el México colonial, específicamente en Uruapan, en el año de 1780. Los documentos de un proceso eclesiástico nos presentan a Doña Petra Gutiérrez, una mujer española, originaria y vecina de este pueblo. Su vida se ve trastornada por una serie de accidentes y dolencias extrañas que, según su percepción, no encuentran remedio en la medicina tradicional. Convencida de que sus males son resultado de un maleficio, Doña Petra inicia un proceso legal contra María, conocida como la Corupa, una mujer india del barrio de Santiago, a quien acusa de ser una hechicera.

Índice de Contenido

El Proceso de Hechicería en Uruapan (1780)

El expediente judicial, custodiado en el Archivo Histórico Casa de Morelos, nos detalla los pasos de esta causa. El bachiller don Pedro de Zúñiga, cura interino y juez eclesiástico, es quien preside inicialmente. Doña Petra Gutiérrez presenta un escrito formal, declarando que durante seis años, cuatro meses y siete días, ha padecido una "estraña bariedad de assidentes" que la medicina no ha podido curar. Acusa directamente a María la Corupa, señalando que sus "maliciosos echos" han comprobado la perversidad de su malicia. Menciona un careo previo ante el bachiller don Ygnacio de Rivera Orosco, donde, según ella, María Corupa confesó parte de los hechos.

El proceso avanza con la presentación de testigos por parte de Doña Petra. Uno de los primeros en declarar es el bachiller don José María Ramos, clérigo, quien relata un episodio peculiar: escondido bajo la cama de Doña Petra, escuchó a esta ofrecer cincuenta pesos a María la Corupa para que la curara. María respondió con aparente humildad, diciendo que no sabía curar como su madre, y solo ofreció aplicar "cosas con que se te caliente la varriga" para el "frío" que sentía Doña Petra. A pesar de esto, el clérigo testifica que tiene a María la Corupa por "mui christiana y ladina".

Testimonios y Alegatos

Otro testigo clave es don Juan Montes, español, quien estuvo presente en un careo anterior. Relata que un indio de Paracho, Antonio Pérez, acusó a María la Corupa de haber maleficado a Doña Petra. María lo negó. Montes también testifica que María Corupa admitió haber aliviado a Doña Petra con solo apretarle el vientre con hojas de aguacate, pero con la condición de que nadie en la casa o fuera de ella lo supiera. Cuando se le preguntó por qué tales condiciones, María supuestamente respondió que si la curaba rápido, la gente pensaría que lo hacía por ser hechicera, una fama que, según Montes, ella confesó tener en su barrio.

El mismo Antonio Pérez, el indio de Paracho, también es implicado. Don Juan Montes declara que Antonio afirmó que María la Corupa lo atacó una noche, privándolo de habla y movimiento, maltratándolo y dejándolo "quasi inservible" por dos días, aparentemente para evitar que él curara a Doña Petra. Antonio también habría dicho que lo mismo le ocurrió a sus caseros, Manuel Gudiño y su mujer.

Don Joseph de la Queba y Navarro, otro testigo, corrobora que Doña Petra le dijo que María la Corupa prometió curarla en ocho días porque "sus manos tenían virtud para ello", y que sintió alivio con las hojas de aguacate. Menciona que Doña Petra consultó a su padre espiritual sobre curarse con María Corupa, dada su "mala fama de bruja", y que se le autorizó siempre y cuando los remedios fueran lícitos y no se opusieran a la fe católica. Este testigo solo sabía de la fama de bruja de María por lo que le dijo Doña Petra.

Don Vicente Ramírez de Roxo, presente en el mismo careo, reitera que María Corupa negó haber maleficado a Doña Petra, pero admitió haber intentado curarla. También menciona que María dijo que el mal de Doña Petra era "mucho frío" en la barriga. Al igual que el testigo anterior, nunca había oído decir que María Corupa fuera bruja, solo lo escuchó en ese momento de Doña Petra.

Confesiones y Fuga

El proceso continúa con las confesiones de los acusados. Antonio Pérez, el indio de Paracho, declara que se ofreció a curar a Doña Petra con remedios lícitos, una hierba llamada "derramar leche", purgativa y útil para el "frío". Afirma que Doña Petra le dijo que María la Corupa le había dicho que ella la tenía enferma. Antonio niega saber si María Corupa es bruja.

María, la Corupa (identificada en documentos posteriores como María Clara), también confiesa. Dice conocer a Doña Petra y que, por haberle mostrado la orina, infiere que su mal es por "frío". Admite haberla apretado con hojas de aguacate. Sin embargo, niega haberse ofrecido a curarla a cambio de dinero (cincuenta pesos, toros y yeguas), diciendo que le hacía "fuerza" que Doña Petra creyera semejante cosa. Afirma que en el careo con Antonio Pérez y los demás, ella dijo que no curaría a Doña Petra, que lo hiciera Antonio, y que ella "no hera bruja, ni que nunca lo avía sido".

En medio del proceso, Antonio Pérez, quien estaba preso en la cárcel real de Uruapan (no había cárcel eclesiástica), logra fugarse, como certifica el teniente del pueblo, don Pedro de Villavisencio. Esto complica la causa.

Intrigas y Apelaciones

El caso se vuelve más complejo. El bachiller don Ygnacio de Rivera Orosco, quien participó en los careos iniciales, envía un "relativo" al provisor y vicario general en Valladolid (hoy Morelia), resumiendo los hechos. En este documento, detalla las acusaciones de Doña Petra: la ineficacia de la medicina, la aparición de María Corupa ofreciendo sanarla con solo tocarla con hojas de aguacate, el alivio inmediato seguido de nuevos síntomas, las "supersticiozas propuestas", la confesión de María de haberla enfermado, la aparición de un "gato mui galán" que la paralizaba y ahogaba, la historia de Luisa (mujer de Juan Núñez) supuestamente curada por María Corupa expulsando un "armadillo", y la implicación de Antonio Pérez y su posterior ataque por María Corupa. Rivera y Orosco también menciona haber aprehendido a María Corupa y encontrarla "poco instruida" en los misterios de la fe, sin rosario ni "insinia de christiana".

Doña Petra, a través de su hermano Manuel Gutiérrez, presiona a las autoridades de Valladolid para que se remitan las diligencias y se actúe contra María Corupa y Antonio Pérez. Acusa al cura de Uruapan, don Pedro de Zúñiga, de morosidad y parcialidad. Esto lleva a un despacho del provisor ordenando la remisión inmediata de los autos y la puesta de María Corupa en la Casa de Recogidas y Antonio Pérez en las cárceles de la curia en Valladolid.

Doña Petra Gutiérrez y su representante recusan formalmente al juez eclesiástico de Uruapan, don Pedro de Zúñiga, y al notario, alegando parcialidad. El provisor acepta la recusación y comisiona al otro cura interino de Uruapan, bachiller don Francisco Velázquez, para continuar tomando declaraciones con un notario de su confianza.

María Clara (la Corupa) también apela directamente al obispo en Valladolid, presentándose como una pobre viuda, india, originaria de Uruapan. Niega rotundamente las acusaciones, afirmando su fe católica y haber sido criada en casa de españoles "mui ajustados y sujetos a la ley de Dios". Explica su intervención con Doña Petra como un acto de buena fe al verla enferma por "frialdades", usando hojas de aguacate como un remedio casero ("tamales con las ojas envueltas"). Relata que Doña Petra sintió alivio, pero que ella dejó de visitarla por enfermedad de su hija. Acusa a Doña Petra de inventar la hechicería por encono al no haber continuado la cura, y de usar el pretexto del indio Antonio para incriminarla. Describe un careo en el que el bachiller don Ygnacio de Rivera la "guanteó" (golpeó) y le partió el labio, acusándolo de parcialidad por su cercanía a la casa de Doña Petra. También menciona que han intentado que huya de la cárcel, pero que no lo ha hecho por ser inocente. Pide ser desagraviada públicamente y que le paguen los "atrasos" (perjuicios) sufridos.

Nuevas Declaraciones

El bachiller Francisco Velázquez procede a tomar nuevas declaraciones. Don Vicente Ramírez de Roxo reitera lo dicho en el careo, añadiendo que Antonio Pérez dijo haber observado un animal "como pinacatte" en el humor que Doña Petra evacuó tras el remedio de Antonio. También amplía el relato de Antonio sobre el ataque nocturno de María la Corupa, añadiendo que ella le ofreció a su hija si no curaba a Doña Petra.

Don Juan Montes, desde Apatzingán, envía su declaración por carta. Ratifica lo dicho anteriormente sobre el careo y la confesión de María Corupa de haber sentido alivio con las hojas de aguacate. Añade la historia de Luisa, la mujer de Juan Núñez, supuestamente curada por María Corupa expulsando un "armadillo", y la amenaza posterior de María a Luisa para que no la descubriera.

El bachiller don Ygnacio Rivera y Orosco también declara nuevamente ante el juez comisionado. Ratifica su "relativo" anterior y la "poco instruida" fe de María Corupa. Insiste en la evidencia de los remedios simples (hojas de aguacate) que causaron alivio, el contacto de manos con "virtud", la aparición del gato, el peso y la asfixia, los araños encontrados en la hija de María Corupa, la expulsión de una "culebra" y agua verdosa tras el remedio de Antonio, y el ataque nocturno a Antonio Pérez y Manuel Gudiño. Añade un nuevo testimonio, el de Bartolo Ypembe, quien supuestamente vio a María la Corupa, Antonio Pérez y otra mujer haciendo actos sobrenaturales en el río, incluyendo a una mujer convirtiéndose en guajolote y María cargando una piedra enorme y haciendo maromas.

La Curandera Yaqui Doña Petra (Siglo XXI)

Saltamos ahora a un tiempo y lugar muy diferentes: Huirivis, Sonora, en el siglo XXI. Aquí encontramos a otra figura destacada en el ámbito de la sanación y la espiritualidad, también conocida como Doña Petra. Esta curandera Yaqui, de 70 años de edad, es reconocida por su conocimiento ancestral en medicina tradicional y, lo que la distingue particularmente, por su supuesta capacidad para comunicarse con seres espirituales, incluyendo ángeles.

Según los relatos, Doña Petra afirma que su habilidad para sanar proviene de una "luz eterna" recibida a lo largo de su vida. Esta luz le permitiría conectar con espíritus de médicos antiguos, incluso de antes de Cristo, quienes la guían y le proporcionan energía. Su método de sanación es inusual: no sabe leer ni escribir, pero pide a los pacientes que escriban sus nombres en una libreta. Ella asegura que, a través de sus manos, los ángeles leen esta información y proceden a sanar al paciente a distancia.

Uno de los casos que ha captado la atención mediática es su supuesta consulta sobre el paradero de una niña italiana desaparecida en 2004. Doña Petra, tras recibir una foto y el nombre de la niña, afirmó que sigue viva y se encuentra "muy lejos de su hogar", basando su conclusión en la ausencia de "frialdad" en la energía de la niña.

Controversias y Legado

A pesar de su fama y el respeto que inspira, la Doña Petra de Sonora no está exenta de controversias. Se han detectado múltiples cuentas fraudulentas en el mundo digital que usan su nombre para estafar a quienes buscan su ayuda. Se advierte que ella no tiene presencia en redes sociales ni usa aplicaciones de mensajería como WhatsApp. Es importante destacar que, según la información proporcionada, esta curandera no cobra por sus servicios, lo que refuerza la autenticidad de su práctica frente a los fraudes.

La historia de la Doña Petra Yaqui subraya la vigencia de las prácticas ancestrales y cómo coexisten con las creencias modernas. Su trabajo como curandera espiritual es un ejemplo de la riqueza cultural y el impacto que pueden tener estas figuras en la vida de las personas, manteniendo viva una tradición de sanación que va más allá de lo meramente físico.

Comparativa: Dos Doña Petras

AspectoDoña Petra Gutiérrez (1780)Doña Petra (Siglo XXI)
ÉpocaColonial (1780)Contemporánea (Siglo XXI)
Ubicación PrincipalUruapan, MichoacánHuirivis, Sonora
Origen Étnico/SocialEspañolaYaqui
Rol/FamaDemandante en juicio por hechicería (víctima)Curandera espiritual (sanadora)
Acusada/Habilidad PrincipalPadecía supuestos maleficiosAfirma sanar a distancia con ayuda de ángeles
Proceso/MétodoJuicio eclesiástico, testimonios, careosSanación espiritual, conexión con espíritus/ángeles, uso de libretas
CobroNo aplica (era la demandante)No cobra por sus servicios

Si bien comparten el nombre y una conexión con lo inexplicable o la sanación, sus roles y contextos son opuestos. Una busca justicia contra supuestos maleficios, la otra ofrece sanación a través de dones espirituales.

Preguntas Frecuentes

  • ¿Cuándo falleció Doña Petra Gutiérrez (la de 1780)?
    La información proporcionada describe un juicio eclesiástico que tuvo lugar en 1780 y años subsiguientes, pero no menciona la fecha de fallecimiento de Doña Petra Gutiérrez.
  • ¿Cuántos años tiene Doña Petra (la de Sonora)?
    Según la información proporcionada, la curandera Yaqui Doña Petra tiene 70 años de edad.
  • ¿Cómo se llama Doña Petra?
    Hay dos figuras principales llamadas Doña Petra en el texto. La de 1780 se llama Petra Gutiérrez. La curandera Yaqui se identifica como Doña Petra; en algunos documentos históricos, la mujer acusada en Uruapan (María la Corupa) también es llamada María Clara.
  • ¿Quién es Doña Petra en el mundo espiritual?
    El texto describe a la Doña Petra de Sonora como una curandera Yaqui que usa un "don espiritual", una "luz eterna", para sanar a distancia conectando con espíritus de médicos antiguos y ángeles, quienes supuestamente leen los nombres de los pacientes y actúan para sanarlos.
  • ¿Eran María la Corupa y María Clara la misma persona?
    Sí, los documentos históricos proporcionados sugieren que María la Corupa es la misma persona que María Clara, una mujer india de Uruapan acusada en el juicio de 1780.
  • ¿Cuáles eran las acusaciones contra María la Corupa?
    Las acusaciones principales eran de hechicería, maleficio, causar enfermedades extrañas (como el "frío" en el vientre o síntomas similares al embarazo en una doncella), transformarse en gato, causar parálisis y ataques nocturnos, y realizar actos sobrenaturales en el río.
  • ¿Qué se decía que María la Corupa hacía para sanar?
    Se mencionaba que aplicaba hojas de aguacate al vientre, usaba el contacto de sus manos que supuestamente tenían "virtud", y en un caso se dijo que curó a otra mujer haciendo que expulsara un "armadillo". También se le acusaba de usar artes oscuras, no remedios lícitos.
  • ¿Qué le sucedió a Antonio Pérez?
    Antonio Pérez, el indio de Paracho implicado en el juicio, logró fugarse de la cárcel real de Uruapan donde estaba detenido. Las autoridades eclesiásticas ordenaron su búsqueda y recaptura.
  • ¿La curandera Yaqui Doña Petra cobra por sus servicios?
    No, la información indica que la Doña Petra de Sonora no cobra por sus servicios de sanación.
  • ¿La curandera Yaqui Doña Petra usa redes sociales?
    No, se advierte que las cuentas en redes sociales que usan su nombre son fraudulentas, ya que ella no tiene presencia digital ni usa aplicaciones de mensajería.

Estas dos historias, aunque disímiles, nos recuerdan la persistencia de la búsqueda de sanación y la confrontación con lo inexplicable a lo largo de la historia humana. Mientras la Doña Petra del siglo XVIII se vio envuelta en un proceso legal en una época de creencias arraigadas en la hechicería, la Doña Petra contemporánea encarna una tradición espiritual que sigue ofreciendo esperanza a muchos, navegando entre la fe, la tradición y los desafíos del mundo moderno, incluyendo la amenaza de los fraudes digitales.

La riqueza de los documentos históricos y la singularidad de los relatos actuales nos ofrecen una ventana a diferentes formas de entender la enfermedad, la sanación y el misterio que rodea a ciertas figuras. Aunque no se trata de pasteles ni repostería, explorar estas narrativas es nutrir la mente con las diversas y a menudo sorprendentes "recetas" de la experiencia humana.

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